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Ha sido una semana de idas y venidas en nuestra parroquia al
despedir al Padre Chuck quien se dirige a Santa Bárbara y darle
la bienvenida al Padre David como nuestro nuevo Párroco. Fue alentador ver una gran asistencia el viernes pasado en la
celebración de despedida de Padre Chuck quien fue Párroco de la Parroquia San Luis Rey los últimos tres años. El continuó la tradición Franciscana de bienvenida y de hospitalidad y promovió
la integración de nuestras culturas, ayudándonos a convertirnos
en la Iglesia local, el pueblo de Dios, aquí en este lugar bendito . Es gracias al Padre Chuck que el “Muro de Berlín” el cual dividía a la Misión de la Parroquia se ha removido y que gradualmente nos estamos convirtiendo en ‘Una misión en la Misión’. Yo puedo decirles, por haber trabajado estrechamente con él en estos últimos tres años, que él siempre tenía los interés de ustedes en el corazón y que le preocupaba especialmente los marginados y aquellos que se sentían fuera del redil. Es gracias al Padre Chuck que muchos de nuestros feligreses pudieron casarse por la Iglesia y convalidar su unión. Su franqueza permitió que muchos ‘regresaran a casa’ a la familia, a la Iglesia. El también tuvo un gran cuidado de nuestra escuela, Montessori, y la destacó grandemente en nuestro comunidad. Nosotros le deseamos a Padre Chuck mucha felicidad en Santa Bárbara y lo esperamos con los brazos abiertos cuando nos visite.
El Padre David no es ningún extraño para nosotros y ha hecho
un viaje corto de la Misión a la Parroquia para convertirse en
nuestro Párroco. El Padre David fue párroco anterior en San
Xavier en Tucson, Arizona, y después en Kazakstán, Rusia donde
trabajó como misionero por casi nueva años antes de ser
llamado para trabajar en la Misión San Luis Rey como director,
hace dos años. Padre Chuck habla sueco, francés y español
pero el Padre David habla el idioma ruso. ¡Yo no se qué tan
útil sea esto aquí en San Luis Rey pero uno nunca sabe! El Padre
David nació en Georgia pero se considera de Florida, ya
que allí creció. El es un aficionado de la jardinería y mantiene
canarios y otros pájaros como pasatiempo. Como Padre
Chuck, él también es un buen cocinero. Yo le deseo al Padre
David en nombre de ustedes una estadía feliz en la Parroquia
Misión San Luis Rey y le prometemos nuestras oraciones y
apoyo a su ministerio como párroco.
Nuestra clase de Confirmación está llegando al final de su preparación para el Sacramento en junio y me gustaría pedir sus
oraciones por todos estos hombres y mujeres jóvenes al convertirse en adultos Católicos en nuestra comunidad. Ellos se
enfrentan a muchas presiones para abandonar su fe de modo
que ya no sea un desafío. No es fácil practicar tu fe Católica
como un joven en una sociedad secular agresiva que a veces
es bastante anti-Católica. Nosotros necesitamos apoyarlos y
amarlos y dejarles saber que la fe cuenta y que es la luz de la
verdad en nuestras vidas.
En mayo ellos tendrán su retiro en la Misión—pedimos sus
oraciones por aquellos guiando el retiro y por todos los
maestros voluntarios maravillosos, jóvenes ministros y
compañeros que han acompañado a la Clase de Confirmación
este año. Esperamos una gran celebración el Día de la
Santísima Trinidad, 3 de junio cuando el Obispo Brom conferirá
el Sacramento en su última visita a San Luis Rey como
el Obispo de San Diego.
¡Que tengan una semana maravillosa y por favor, oren por
nuestros jóvenes!

Padre Adrian Peelo, ofm
Querida Familia Parroquial, ¡Paz y todo bien!
El mensaje del Evangelio de este fin de semana, de Juan 10, enfoca el tema de liderato. Jesús nos informa claramente y libre de equivocación que El es el Buen Pastor. Para nosotros los Cristianos todo liderato, por lo tanto, deberá medir los estándares de platino que Jesús establece para nosotros: sabiduría, imparcialidad, compasión y responsabilidad genuina. ¿Saben ustedes? Todo liderato humano—todo liderato humano inevitablemente queda corto de esta marca. La gente, invariablemente nos defrauda. En vez de estar desilusionados, defraudados, y cínicos, todo lo contrario, estamos llamados a regresar siempre a Cristo como nuestro modelo e inspiración.
Este fin de semana yo me iré para asumir responsabilidades
como párroco de la Misión de Santa Bárbara, comenzando
el 1 de agosto. Mientras tanto, estaré tomando varios meses
de tiempo sabático, incluyendo una peregrinación de
estudio en Asís este verano. Aún cuando pienso en mi asignación nueva me siento a la vez muy triste al dejar la Misión
de San Luis Rey. Los franciscanos tienen un “dicho” muy
sabio al decir: “El partir es morir… un poco.” Pero como un
feligrés frasea con franqueza: “¿Padre Chuck, usted ya se
va?” “Nosotros estábamos empezando a quererlo”… Seriamente,
sin embargo, irme para mi es como un tipo de muerte. Yo los voy a extrañar y no puedo agradecerles lo suficiente por su bondad y generosidad tan tremenda para conmigo y para con los frailes Franciscanos que confraternizan en sus vidas.
Yo creo que la Parroquia y la Misión quedarán en las manos
de líderes capaces tremendamente. Los frailes serán responsables formalmente, del cuidado espiritual de la parroquia
y de la Misión. De esta forma, yo creo que somos bendecidos
realmente. Tenemos la destreza administrativa y comprensiva de Padre David. Padre Adrian , como ustedes saben, es un homilista y liturgista brillante al igual que como un buen oyente. Padre Luis, además de sus dotes de prédica y de administración, ha trabajado exitosamente para atraer a la gente hacia expresiones nuevas y revitalizadas de devoción popular: el Vía Crucis, La Fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe, la celebración de nuestro santo patrono, San Luis Rey de Francia y todo lo demás… Padre Andrés ofrece su humildad con gentileza y compasión, siempre con un toque de humor… los Frailes, Michael y Larry continúan nutriendo e inspirando a través de su preparación y de sus referencias profundas. También nuestro
nuevo fraile, el Hermano Chris, como director del Centro,
con sus regalos de enseñanza y de hospitalidad.
Pero los frailes, no solo representan un aspecto de liderato
en la Parroquia y en la Misión.
Nuestra familia parroquial estalla con líderes capacitados
en términos de la abundancia de riquezas de nuestro personal,
de nuestra maravillosa—Escuela Montessori de la Vieja Misión y a través de la abundancia de riquezas en nuestros 60 ministerios parroquiales. Toda vez que somos una comunidad de comunidades, beneficiándonos a la vez de las riquezas de tantos grupos que contribuyen tanto en diversidad y en unidad de nuestra familia Misión San Luis Rey, incluyendo las comunidades de habla inglesa, hispanas, filipinas, guamanenses, familias militares, jóvenes, retirados, los que se alejan de la temporada de invierno, bueno, todos ustedes. El trabajo de los frailes consistirá en continuar identificando, motivando y animando al liderato laico a través del Espíritu.
En los años próximos, el reto y el deber de los líderes parroquiales— consistirá en continuar orando y dedicándose
más auténticamente a ser y a convertirse en la Presencia
de Cristo Jesús en el condado norte. Nosotros estamos
llamados a esta misión en la Misión. De mi parte, yo estoy
satisfecho y muy feliz y orgulloso de haber podido realizar
mi parte en este proceso. Gracias por su bienvenida, su
amistad, su apoyo y su perdón paciente con mis errores y
limitaciones. Ustedes están en mi corazón y en mis oraciones.
Siempre.

Dios los bendiga,
Padre Chuck
P.D. ¡Finalmente, en forma sagrada, me place anunciarles
que la Parroquia ha firmado un memorando de entendimiento
con la Diócesis para comprar una parcela de tres
hectáreas de tierra adyacente a nosotros. Esta compra
asegurará los usos actuales y nos proveerá una zona invaluable
de protección con vecinos futuros. Nuestro agradecimiento
a Allen Hartman, nuestro anterior Gerente de
Negocios por su trabajo maravilloso! —CT.
Querida Familia Parroquial, ¡Cristo resucitó! ¡El ha resucitado verdaderamente! ¡Aleluya, Aleluya!
Felices Pascuas de Resurrección a todos los miembros de la familia parroquial y a todos los visitantes y a los invitados. ¡Bienvenidos! ¡Mil gracias a ustedes, al unirnos a todos los Cristianos a través del mundo este Domingo de Resurrección, cuando celebramos la victoria definitiva de Nuestro Señor
Jesucristo sobre el pecado y sobre la muerte!
Yo pienso que no hay una reflexión mejor para ofrecerles que la del sermón de Pascua de Resurrección ofrecida por San Juan Crisóstomo (327-407), el Patriarca de Constantinopla. Este sermón hermoso se proclama todavía en las iglesias de nuestros hermanos y hermanas ortodoxos y nos habla a todos
nosotros. Que el gozo y la paz de la Pascua de Resurrección arda en sus
corazones a través de todo el año. ¡Que sea para Cristo la gloria y el poder por siempre y eternamente! ¡Amén!

¡Paz y todo bien! Padre Chuck
HOMILÍA DE SAN JUAN CRISÓSTOMO
EN LA SANTA PASCUA
El que es devoto y amante de Dios, que disfrute de
esta magnífica y brillante fiesta.
El que es un siervo agradecido, que entre
alegremente en el gozo del Señor.
El que está cansado del ayuno, que reciba ahora el
denario de recompensa.
El que ha trabajado desde la primera hora, que
reciba su gratificación correspondiente.
El que ha llegado después de la tercera hora, que
participe en la fiesta agradecido.
El que ha llegado después de la sexta hora, que no
dude: él nada perderá.
El que ha demorado hasta la novena hora, que se
aproxime sin vacilación.
El que ha llegado en la undécima hora, que no
tema a causa de su demora, porque el Señor es
generoso y misericordioso:
Él recibe tanto a los últimos como a los primeros;
concede recompensa al que viene en la undécima
hora, igual que al que ha trabajado desde la primera
hora.
A uno y a todos el Señor da generosamente, El Señor acepta
la ofrenda de cada trabajo.
El Señor honra cada acto y felicita su intención.
¡Por lo tanto, entren todos ustedes al gozo de su
Señor! ¡los primeros y los últimos reciban su
recompensa; ricos y pobres regocíjense y alégrense
juntos!
¡Los que se abstuvieron y los que actuaron
negligentemente, honren este Día! ¡Si ayunaron o no,
regocíjense hoy, porque la mesa está llena,
deléitense de ella todos!
El ternero está cebado;
que nadie se retire con hambre. ¡Regocíjense todos
en el banquete de la fe, y disfruten de la riqueza de
la bondad!
Que nadie se lamente por pobreza, porque el Reino
universal se ha manifestado.
Que nadie llore por pecados, porque el perdón ha
surgido resplandeciente del Sepulcro.
Que nadie tema la muerte, porque la muerte del
Salvador nos ha librado.
Él destruyó la muerte cuando ésta lo contuvo;
Aquél que descendió al Hades lo saqueó y lo hizo
probar la amargura al tomar su Cuerpo.
Lo predijo Isaías cuando exclamó diciendo: “El hades se llenó
de amargura, cuando te encontró abajo.”
–Se llenó de amargura, porque ha sido destruido.
–Se llenó de amargura, porque ha sido burlado.
–Se llenó de amargura, porque ha sido encadenado.
Recibió un Cuerpo, y he aquí que era Dios; recogió tierra, y
encontró Cielo; Tomó lo visible, y fue vencido invisiblemente.
¿Dónde está tu poder, oh muerte?
¿Dónde está tu victoria, oh Hades?
–¡Cristo ha resucitado, Y tú has sido aniquilado!
–¡Cristo ha resucitado, Y los demonios han sido arrojados!
–¡Cristo ha resucitado, y los ángeles se regocijan!
–¡Cristo ha resucitado, y la Vida ha surgido!
–¡Cristo ha resucitado, y no hay más muertos
en los sepulcros!
Porque Cristo, al resucitar de entre los muertos, se
ha convertido en el primer fruto de los que se han dormido.
A Cristo la gloria y el poder, por los siglos de los siglos.
¡Amén!
¡Paz y todo bien! Al repasar las lecturas bíblicas de la
liturgia de esta semana, me encontré con una historia sobre
un piloto de globo de aire caliente de Fitzgerald, Georgia,
quien salvó la vida de sus cinco pasajeros antes de ser
barrido hacia arriba unos 18,000 pies dentro de una tormenta
que le costó su vida. Los paracaidistas sobrevivientes
acreditaron la “actitud tranquila y habilidades de pilotaje”
del piloto Edward Ristaino por su rescate de último
minuto en una excursión cerca de Atlanta el pasado fin de
semana.
En el Evangelio de hoy de Juan (12:20-33), nosotros nos
encontramos con la “actitud tranquila y habilidades de
pilotaje” de Jesús que nos trae la salvación a costa de Su
propia vida. Esta escena en particular de Juan marca la
última aparición pública de Jesús antes de Su arresto, tortura,
y ejecución a manos de las autoridades. El ya ha entrado
por las puertas de Jerusalén, en lo que los espectadores
erróneamente lo celebran como la llegada de su
mesías político. Ellos ven a Jesús como un líder militar potencial,
pero siguen engañándose a sí mismos en cuanto al
significado real de Su ministerio.
Aquí, en el umbral de Semana Santa este Quinto Domingo
de Cuaresma, nosotros nos colocamos junto a la
audiencia original de Jesús, compuesta por ambos Judíos y
Gentiles (“Griegos”) al El predicar acerca de Su verdadero
propósito y destino. Jesús les recuerda a ellos y a nosotros
que El esta obligado a cumplir con su destino—Su
“gloria”—que pasa a través de la Cruz y al triunfo de Su
Resurrección. El nos asegura de Su promesa, Su presencia
y Su cuidado cuando nosotros tomamos el compromiso de
seguirlo a El: “...donde yo esté, allá estará el que me sirve.
Si alguien me sirve, mi Padre le dará honor.” (v.26)
Jesús admite abiertamente que Su propia alma está
turbada (v.27) en lo que se le esta pidiendo soportar y
llevar a cabo en Su Pasión y Muerte que se acerca. En
hacer esto, El nos muestra que tan humano El es y cuánto
se identifica El con nosotros en nuestra propia vulnerabilidad.
En ese momento Jesús se aparta de la multitud para
orar directamente al Padre, entregando todo Su ser al
amor y a la voluntad de Dios.
Su oración de esta manera está destinada a ser un ejemplo
para nosotros en nuestros propios momentos de ansiedad
y de confusión; de duda y de temor. La afirmación
estruendosa de Dios se hace eco de la presencia del Padre
y del Espíritu ambas en el bautismo de Jesús y en su Transfiguración.
Jesús ha de “ser levantado”—no solo en la
Cruz, sino en la gloria eterna—una gloria que El promete
compartir con todos los que lo siguen.
Todo esto señala la solemnidad tremenda de los eventos
finales de Cuaresma que inician el fin de semana próximo
con el Domingo de Ramos. Pero este pasaje de Juan
no pretende inspirar admiración y asombro distante al
nosotros entrar más conmovedoramente a los eventos de
la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús. Más bien, pretende
reasegurarnos y consolarnos de que Dios—siempre
misericordioso, lleno de gracia, tierno, y cercano--nunca
nos abandonará en nuestro sufrimiento y en nuestras luchas.
Que cuando tomamos el compromiso de seguir a
Jesús—un día a la vez—dentro del contexto de nuestra
vida individual y colectiva—El siempre está a nuestro lado.
Y por su parte, el sacrificio de Su vida no es la conclusión
de un tipo de tragedia Griega, sino más bien al final una
profesión y proclamación triunfante de Su amor profundo
y duradero por todos nosotros.
La Semana Santa está cerca. La Pascua está en el horizonte.
Nosotros continuamos en nuestra jornada, o posiblemente
hasta el decidir empujar el botón de ‘reinicio’ en
nuestras disciplinas de Cuaresma de dar más, orar más, y
ayunar (lo que para los Americanos significa “ir más despacio”
más seguido). Pero lo hacemos como personas de
esperanza y de alegría incipiente. Sin importar nuestras
debilidades y nuestras deficiencias, la gloria de Dios hecha
manifestada en Jesús continúa transformando el mundo
en y a través de nosotros, Su muy humana, muy débil, a
veces hasta muy confundido y distraídos discípulos y amigos.
Y en efecto esas son muy Buenas Noticias.

Dios los bendiga
Padre Chuck
Querida Familia Parroquial, ¡Paz y todo bien!
Este fin de semana celebramos la mitad o Cuarto Domingo de Cuaresma, tradicionalmente conocido como Domingo Laetare. Aquí, se nos da un descanso de nuestra lucha Cuaresmal. Un tiempo de espera para considerar la distancia ya viajada así como la subida frente a nosotros. Adelante hacia el Calvario de Cristo y el nuestro y más allá de eso, a la esperanza que es el gozo de la Pascua. De hecho, la palabra "laetare" en latín, literalmente significa "¡alegrémonos!"
¡Laetare! ¡Alegrémonos! No es un accidente, entonces, que hoy escuchamos las palabras extraodinarias de Jesús - probablemente las más famosa, las frases más citadas del
nuevo testamento: "Pues Dios amó tanto al mundo, que
entregó a su Hijo único, para que todo aquel que cree en
él no muera, sino que tenga vida eterna." (Juan 3:16).
Jesús habla primero de estas palabras de esperanza y de
aliento—a Nicodemo: un Fariseo, miembro del Sanedrín -
un hombre firmemente atrincherado en la élite judía, la
clase muy dominante, muchas veces criticada por Jesús
por su indiferencia sin pasión al pobre.
Aún así, Nicodemo en una excepción a las nociones de
la hipocresía farisea. El es un hombre inteligente, serio y
sincero, viviendo en la tensión entre el privilegio material
y el anhelo espiritual auténtico. Jesús acepta a Nicodemo
en sus propios términos—como un buscador espiritual y
hombre de fe, no importa que tan incompleta e inmadura
esa fe pueda ser. El le permite a Nicodemo visitarlo de
noche—fuera de las multitudes y de la mirada retadora y
dura del público y de los enfrentamientos. Pacientemente,
firmemente, Jesús guía a Nicodemo de la tiniebla hacia la
luz—la Luz Verdadera de su Presencia y de Su Amor. Precisamente, porque Jesús le ha dado la bienvenida, aceptado,
alimentado, y retado a él, Nicodemo crece en su fe al
pasar el tiempo. Asombrosamente, es este 'catecúmeno
encerrado' quien después se eleva a defender el derecho
de Jesús de un juicio justo frente a sus colegas del Sanedrín
(Juan 7:50-52). Finalmente, junto a José de Arimatea,
Nicodemo prepara amorosamente el cuerpo de Jesús
para Su entierro cuando lo remuevan de la cruz (Juan
19:39-41). Una vez que el Nicodemo tímido surge claramente
en plena luz del día como un hombre de conversión
sólido y fe profunda, dispuesto a aceptar el riesgo de
credulidad—el riesgo de “vivir su fe en Jesús.
Yo conozco un sacerdote que vive en un poblado pequeño
en el norte de Irlanda—un lugar donde la línea divisoria
entre terror y sospecha es profunda, separando y
segregando entre si a Católicos y a Cristianos Protestantes.
Aún así, mi amigo sacerdote está en términos muy
buenos con sus colegas Protestantes—el pastor protestante
local y su esposa. Pero esta gente buena no se atreve
a reunirse abiertamente como amigos a la luz del día;
esto traería rechazo por parte de su gente. En cambio,
ellos extienden visitas, después del día, una llamada discreta
en la puerta de entrada, una comida o una taza de té
con las cortinas cerradas. Real, pero una amistad incompleta
en medo de una comunidad rota y en lucha. Todos
nosotros luchamos con nuestras relaciones incompletas—
con nosotros mismos, con otras personas—y con Dios. En
la obscuridad, nosotros también tocamos en la puerta
suavemente y tentativamente. Silenciosamente, nosotros
entramos. Detrás de cortinas cerradas, nosotros preguntamos
y luchamos con nuestro Señor que re-asegura nuestro
nicodemismo propio que “Dios amó tanto al mundo,
que entregó a su Hijo único”… a nosotros.
Como Cristianos Católicos nosotros creemos que nuestra
Pascua de Gozo está presente en la Eucaristía que nosotros
compartimos. Oremos por nosotros y por cada uno,
para que nutridos y fortalecidos por el Señor mismo, nosotros,
como Nicodemo, podamos llegar a creer -- a “estar
viviendo” nuestra fe más profundamente—“Mientras esperamos
la gloriosa venida de nuestro Salvador Jesucristo.”
PS: Este fin de semana, nosotros celebramos un adiós a
nuestro gerente de negocios, Allen Hartman, en su jubilación.
Nosotros hemos sido muy bendecidos por la presencia
y liderato de este caballero extraodinario que ha dado
de sí mismo tan generosamente—su tiempo, su talento y
su tesoro—a la familia parroquial que él claramente ama.
¡Gracias, Allen, y que Dios le bendiga! ¡Vaya con Dios!

Dios los bendiga
Padre Chuck
Querida Familia Parroquial, ¡Paz y todo bien!
Este fin de semana marca el Domingo Tercero de Cuaresma. ¿Cómo estás llevando hasta hoy tus resoluciones de Cuaresma? ¿Cómo estamos haciendo, siendo una familia parroquial, en términos de practicar las disciplinas de oración, de ayuno y de generosidad en dar limosnas que nos permiten hacernos conscientes de nuestra dependencia en Dios y de nuestra necesidad de conversión?
Si estás detenido a este punto o notas que tus intenciones
de Cuaresma están fuera de orden, considéralo. Tu puedes oprimir el botón de iniciar de nuevo en cualquier momento y comenzar. No se trata de perfección; la jornada está supuesta a ser difícil para la mayoría de nosotros. Lo importante es mantenerse llevándola a cabo. Solo da un paso frente al otro.
El concepto total de los “pasos”—dar pasos, por ejemplo, hace penetrar la experiencia de Cuaresma. En la lectura de hoy del Evangelio de Juan (2:13-25), Jesús toma algunos pasos algo drásticos para confrontar las autoridades del templo de Jerusalén debido a sus hipocresías y a su corrupción. Al ser retado por los dueños y contadores del dinero, los cuales Jesús había sacado de los precintos del Templo, Jesús muestra Su identidad, Su propósito y Su autoridad.
Jesús tomó los pasos para llamar la atención hacia el
propósito real y al significado del templo como la Casa de
Dios. Nosotros estamos llamados a ‘tomar los pasos” en
nuestro observancia para redescubrir y reclamar el propósito
y el significado de nuestras vidas como seguidores de
Jesús.
Uno de los pasos más importantes que nosotros podemos
tomar, ambos individualmente y colectivamente, es reflejar en nuestras vidas—nuestras decisiones, nuestros hábitos del corazón y de nuestra mente, nuestras actividades y creencias. Nosotros—todos nosotros—estamos retados a hacer una evaluación franca de las formas que nuestros “pasos erróneos” nos han causado a alejarnos de Dios, de los demás y de nosotros mismos.
Nuestra tradición Cristiana Católica es una sacramental de corazón—nosotros creemos muy profundamente en la importancia y en la eficacia en los “momentos sagrados” dados a nosotros por Jesús que nos aseguran sobre el poder de Su Presencia y de Su Amor.
Más aún, nosotros somos invitados en una forma especialmente
conmovedora y emocional durante esta Cuaresma, a celebrar el Sacramento de Reconciliación en preparación para la Pascua de Resurrección.
Ahora, seamos verdaderamente francos. La Reconciliación
es un sacramento que muchos Católicos temen absolutamente.
“¿Que tú haces qué?” “¿Cuántas veces?” Los regaños severos e insensatos de algunos confesores que se han experimentado en la niñez o en un momento vulnerable de sus vidas han alejado innecesariamente a la gente de la celebración de lo que debe ser y que es el momento más hermoso en el que nosotros experimentamos la compasión profunda y salvadora del Amor y de la Presencia de Jesús. “Siempre recuerda” ordenaba mi profesor en consejería confesional, “la gente ha pecado contra
Dios, no contra ti, el que confiesa! Así que sé gentil con la
gente.
Como una de las muchas bendiciones del Concilio Vaticano
Segundo, yo creo que en la Iglesia de hoy nosotros tenemos un conocimiento más profundo, más saludable y de más compasión del Sacramento de Reconciliación. No se trata de una entrega escrupulosa de una lista de faltas (con algunas faltas ocasionales, incluídas como rellenando un emparedado.) Por el contrario, nosotros enfatizamos y celebramos nuestra confianza en nuestro agradecimiento hacia un Dios amorosos que siempre está dispuesto a darnos la bienvenida en Su Hogar. Esto no es para hacer mínima la gravedad y la seriedad del pecado sino para recordarnos la misericordia infinita (bondad amorosa) de nuestro Dios.
Este año, piensa sobre tomar la ventaja de celebrar el
Sacramento de Reconciliación—ya sea en (el 15 de marzo
a las 7pm o el 17 de marzo a las 10am) o cualquiera de los
servicios que se ofrecen en las 12 parroquias que sirven
localmente. (Puedes ver el boletín o llamar a al oficina
parroquial para detalles al efecto.) Estas celebraciones
comunales extensas nos recuerdan que todos nosotros
estamos necesitados de la ayuda de la gracia de Dios y que nuestras actitudes y acciones afectan a otras personas. Tomemos unidos estos pasos tan importantes en nuestro crecimiento espiritual y en nuestra jornada.

Dios los bendiga,
Padre Chuck
Querida Familia Parroquial, ¡Paz y todo bien! ¡Bueno, aquí vamos!
Ya nos dirigimos en nuestra jornada de Cuaresma unidos, retados por Jesús a profundizar en nuestra relación con Dios a través de los disciplinas de oración, de ayuno y de limosnas. Las
lecturas de las Escrituras para este tiempo nos llevan de
la mano guiándonos a través del ministerio de la Pasión y
Muerte del Señor y finalmente, a Su Resurrección.
En términos generales, durante la mitad inicial de la
Cuaresma, el propósito total de las Escrituras es el de
preparar candidatos para el Bautismo y ayudar a aquellos
que ya se han bautizado para renovar su compromiso
con el Señor. Todos nosotros estamos llamados a la conversión;
para algunos, esto será una experiencia mayor y
de cambio en la vida. Para la mayoría de nosotros, sin
embargo, ésta será parte de un proceso lento, paciente,
y continuo de crecimiento y de acercarnos más a Dios.
Las primeras lecturas de este fin de semana de Cuaresma
(Génesis 2), ofrecen la narración conmovedora de
la aceptación de Abraham de sacrificar al Señor a su hijo:
“Toma a tu hijo único, Isaac, a quien tanto amas.”)Este
incidente prefigura claramente el sacrificio último de
Jesús, El mismo, la víctima Pascual. El autor de la Carta a
los Romanos, (Capítulo 8) nos recuerda, sin embargo,
que la prueba de Abraham palidece al compararla con el
derroche del amor sacrificado del mismo Dios: “El que no
nos escatimó a su propio Hijo, sino que lo entregó por
todos nosotros.”
La meditación de culminación del amor salvador de
Dios para cada uno de nosotros, se nos revela más tarde
en el acto de la Transfiguración. La tradición nos revela
que Jesús, acompañado de los apóstoles de su círculo
más cercano - Pedro, Santiago y Juan - suben Monte Tabor
- en medio de los llanos y de las colinas de Galilea.
Aquí los discípulos son testigos del encuentro de Jesús,
acompañado por y en conversión con Moisés y Elías. En
una forma altamente simbólica, Moisés represente la ley
y los mandamientos, mientras Elías representa la Tradición
Profética del Judaísmo. Los “eruditos” nos informan
que ellos tres están discutiendo el “éxodo” de Jesús hacia
Jerusalén, donde Su Pascua—Su arresto, Su Muerte y Su
Resurrección - le esperan a El ciertamente.
¿Cómo sería para nosotros, el colocarnos en esta escena
junto a los apóstoles? El ser presentados inesperadamente
con esta revelación de Jesús, absolutamente abrumadora—
una revelación de la naturaleza interna y verdadera
de Jesús. Yo encuentro este exabrupto de Pedro
más aceptable en este contexto. Después de todo, no te
gustaría quedarte—literalmente, poner una choza—y
quedarte allí al recibir una experiencia privilegiada mística.
Yo me aventuraría a decir que muchos, pero no todos
nosotros, hemos experimentado nuestras experiencias
en los picos de las montañas—de logros en momentos
del trabajo. La sanación indescribible de estrega genuina
propia—la realización de que nosotros somos realmente
y completamente amados por lo que somos. Sin embargo,
así como nosotros necesitamos saborear las experiencias
elevadas de nuestras vidas, nosotros no podemos
apegarnos a ellas, nosotros necesitamos continuar
moviéndonos hacia adelante. Después del éxtasis viene
la realidad. Nosotros necesitamos volver a la tierra, volver
a la rutina y a la lucha de cada día.
Aún así, nosotros no podemos perder de vista la visión,
el regalo y lo soñado. Como Cristianos nosotros vemos
la mano de Dios en todo esto, especialmente, desde
la posición ventajosa de nuestra jornada de Cuaresma.
Nosotros vivimos anticipando los momentos de regalos y
los celebramos cuando los recibimos. Ellos nos dan esperanza
y perspicacia para nuestra jornada al nosotros continuar
confiando en la promesa y el camino de Jesús. Es
un camino que nos guía a través de la Cruz y hacia la Resurrección.
Vamos a continuar orando por nosotros y por cada uno de nosotros a través del camino.
Dios los bendiga
Padre Chuck
Querida Familia Parroquial, ¡Paz y todo bien!
¡Y Feliz Cuaresma! ¿Qué?” ¡Eso es correcto, “Feliz” Cuaresma! Como las palabras de apertura del Prólogo a la oración de la Eucaristía, “Padre… cada año Tu nos das esta temporada alegre de Cuaresma.” Si, nosotros debemos pasar a través de la Pasión y la Muerte de Jesús, pero la conclusión de nuestra jornada Cuaresmal es la Resurrección del Señor. ¡La Cuaresma
nos lleva a y a través del Viernes Santo, pero se culmina
en el Domingo de Pascua—y en un autentico jubilo de Pascua!
En realidad, la palabra “Cuaresma” en sí (en inglés) viene de la raíz del significado “primavera.” La Cuaresma nos llama a celebrar el tiempo de primavera de nuestra fe—el retoño y lo floreciente de una experiencia renovada, de un compromiso al Señor en nuestros corazones y en nuestras vidas. Entonces éstos 40 días— los cuales son un eco de los 40 días que Jesús paso en el desierto—son también un tiempo espiritual de
“limpieza de primavera.” El Evangelio de esta semana de Marcos (1:12-15) establece tanto la meta como el camino: “Conviértanse y crean en el Evangelio.” O, como nosotros escuchamos el Miércoles de Ceniza: “Apártense del pecado y crean en la Buena Nueva.” Muy a menudo, nos enfocamos en el “pecado” y no en la increíble “Buena Nueva” del amor redentor de Dios por nosotros en y a través de Jesucristo.
Nosotros tenemos una larga tradición de considerar la Cuaresma como un tiempo personal de sacrificio. ¿“A qué vas a renunciar esta Cuaresma?” nosotros nos preguntamos. ¿Dulce? ¿TV? ¿Facebook? ¿Starbucks? Tal vez incluso hasta Dios (¡no lo quiera!) ¿el I-Pod? Eso es fabuloso, pero a veces nosotros perdemos el verdadero significado detrás del sacrificio Cuaresmal en nuestros gestos espirituales de auto-mejora.
¿Así que porqué no invertir la pregunta, por una vez? En vez de preguntarnos “¿A qué debo renunciar esta Cuaresma?”, que tal si nos preguntamos: “¿Qué es en realidad lo que yo quiero para Pascua de Resurrección?”
Bueno, ¿qué es lo que en realidad quiero?
¿Más paz en mi corazón? ¿Más balance y harmonía en mi vida? ¿Qué tal una relación más profunda con Dios y una conexión más satisfactoria con mis hermanos y hermanas?
Así que, qué es lo que nosotros estamos dispuestos a hacer para obtener estas cosas buenas en nuestras vidas? ¿Cómo hacemos nosotros para “llegar allí” espiritualmente? El mensaje del Evangelio de este fin de semana (Marcos 1:12-15), nos da ambas la destinación y la ruta. Nosotros “llegamos allí” espiritualmente al embarcar en el camino del arrepentimiento—al hacer un curso de corrección (o hasta un vuelta-en-U, si es necesario) -- en la forma en que actualmente vivimos nuestras vidas y verdaderamente empezamos a “creer en la Buena Nueva”—al hacer a un lado la preocupación, la
incertidumbre y hasta la desilusión en el camino—y escuchar
más detalladamente, como si fuera la vez primera, a la voz del amor de Dios en nuestros corazones.
Amabas, la Escritura y nuestra tradición nos enseñan el camino al progreso en nuestra jornada Cuaresmal -- nuestra limpieza espiritual de primavera—a través de la disciplina de la oración, del ayuno y de la limosna. No terminan en sí mismos, pero nos ayudan a preparar un espacio para recibir a Dios más profundamente en nuestras vidas. Nos recuerdan a nuestra completa y total dependencia a Dios por cada cosa buena que somos y que poseemos. Y aún al aceptar las demandas de la jornada, nosotros nunca perdemos de vista nuestro destino
en la plenitud del gozo Pascual. Hay que apoyarnos unos a otros en el camino. ¡Y así—una muy feliz y gozosa Cuaresma a todos nosotros!
Dios los bendiga
Padre Chuck
¡Paz y todo bien! Nuestras lecturas de este fin de semana anticipan claramente el comienzo de la Cuaresma la cual comienza este miércoles, 22 de febrero. En la lectura primera del profeta Isaías (capítulo 43), escuchamos la voz de la compasión del Señor y de su deseo de perdonar todos nuestros males: “Pero yo, por ser tu Dios, borro tus crímenes y no me acordaré más de tus pecados.”
“Señor, apiádate de mi, sáname, porque pequé con-tra ti.” suplica el salmista en el Salmo Responsorial (Salmo 42). “Hijo, tus pecados te son perdonados”, en el que Jesús menciona, respondiendo al paralítico (y a no-sotros), en el Evangelio de hoy de Marcos (2:1-12).
En todo esto, nosotros escuchamos la voz clara de un Dios compasivo que comprende nuestras debilidades y nos da la bienvenida a Su hogar de amor, Su perdón y Su entrega. Nosotros no debemos vivir en temor de una deidad vengativa. ¡Dios no está tras nosotros para casti-garnos! Todo lo contrario. En la lectura primera del Miércoles de Ceniza, del profeta Joel (2:12-18), el Señor casi aparece para rogar por nosotros, ofreciéndonos todas las oportunidades para regresar a Su amistad y a Su paz: “Vuelvan a mí, con todo corazón”, así comienza su mensaje.
En el Evangelio de Marcos nosotros estamos llamados, de acuerdo a la dirección y la orden de Jesús de que llevemos a cabo obras de oración, de abstinencia y de generosidad, ante el Señor individualmente y en comunidad. Estas acciones no tienen la intención de pagar o calmar a Dios por Su Perdón. Dios no puede ser sobor-nado ni manipulado en forma alguna por su perdón. Por el contrario, estas obras representan la expresión de nuestra gratitud y de nuestros deseos y decisión del compromiso de cambiar nuestras acciones. Nosotros hacemos todo lo que podemos de nuestra parte para eliminar la distancia que nuestro pecado ha creado para llegar más cerca a Dios, un Dios amoroso y generoso que ya está más cerca de nosotros que nuestro propio aliento.
La cuaresma es un tiempo solemne, pero es una estación de preparación gozosa, no un período de pena y de aflicción colectiva. Tampoco tiene la intención de ser un proyecto disfrazado para beneficio propio (como el de perder peso y dejar de comer dulces dejar de fumar/alcohol). Por el contrario, la Cuaresma es un proyecto de “mejora para el alma”, intencionado para profundi-zar nuestra fe y al mismo tiempo, elevar nuestro entendimiento sobre nuestra relación y participación en la vida de Dios y en Su amor hacia el pueblo de Dios. Nues-tras acciones y nuestros compromisos tienen la inten-ción de ayudarnos a redirigir nuestra atención, nuestro enfoque y nuestra energía hacia Dios y hacia las necesi-dades reales de nuestros hermanos y hermanas en sus luchas.
En esta luz, la pregunta oculta no es: ¿Qué estás dejando de hacer en la Cuaresma? Más bien debe ser: “¿Qué deseas para Pascua de Resurrección?” ¿Qué deseamos más profundamente en nuestros corazones, no sería de más satisfacción una relación más profunda y satisfactoria con Dios y con los demás?
En la Cuaresma nosotros estamos llamados a comprometernos a salir del final del camino de solo pensar en sí mismo y a entrar enteramente en una relación de amor y confianza más fuerte, de más confianza y amor con Dios y con nuestros hermanos y hermanas y con nosotros mismos. Este tiempo santo nos da la oportuni-dad de descubrir las respuestas a nuestra búsqueda es-piritual viviendo estas preguntas. Vamos a orar por no-sotros mismos y por todos los demás durante este tiempo hermoso y retador.
Dios los bendiga
Padre Chuck
PD: Muchas gracias por su generosidad tremenda ayudando a nuestra escuela parroquial, Montessori de la Vieja Misión a través de nuestra colecta anual especial durante la semana de las Escuelas Católicas.
Querida Familia Parroquial,
¡Paz y todo bien! Las lecturas principales de este fin de
semana, de Levítico (13) y del Evangelio de Marcos (1:40
-45), nos traen un contraste bien marcado. Las dos tratan
del tema de la lepra. El autor de Levítico
(tradicionalmente, considerado ser el mismo Moisés)
refleja el modo de pensar del mundo antiguo. La enfermedad,
particularmente, la temida enfermedad de lepra,
es considerada ser el resultado de un castigo directo
de Dios, ya sea por nuestras faltas personales o por la
conducta indebida de nuestros padres o ancestros. Toda
la responsabilidad recae sobre los hombros de la persona
infectada: anunciar su enfermedad públicamente y
alejarse voluntariamente del círculo de vida de la comunidad.
Esta forma de pensar negativa relacionada con la lepra
no estaba restringida a la gente del Viejo Testamento
solamente. Aún en el Siglo 13, en la Europa central del
tiempo de San Francisco de Asís, la lepra continuaba representando una amenaza a la salud y al bienestar de la
comunidad. Los inspectores médicos iban de casa en
casa en los pueblos y comunidades de Italia y a través de
la Europa medieval echando a un lado a cualquier persona
sospechosa de tener lepra. Los designados marchaban
fuera de las paredes de la ciudad a un hospital de
cuarentena donde se les otorgaba un ‘funeral de vida’ —
a no ser contado como miembro de la sociedad y básicamente,
a valerse por sí mismo. Aún en nuestro propio país, hasta el siglo 19 pasado, los leprosos que eran sospechados
eran exilados a las Islas Hawaianas de Molokai.
En el Evangelio de Marcos, Jesús nos reta e invierte la
forma convencional de pensar y de juzgar en formas variadas
en su tiempo y también en el nuestro. En vez de
huir de lo ‘intocable’, Jesús mismo arriesga el ritual de
impureza para alcanzar al leproso. El respeta la dignidad
y la identidad del ser humano al dirigirse a el en una conversación directa. Y El sana al leproso de adentro hacia
afuera, del corazón y del alma del leproso hasta su cuerpo
físico. Al igual que todo aquel que Jesús curaba, el
leproso moriría eventualmente en una muerte física.
Pero la sanación que Jesús ofreció fue de valor duradero
y permanente.
En este encuentro conmovedor Jesús nos ha enseñado
y mostrado que nadie, absolutamente nadie, está
fuera del alcance de la sanación y del perdón de Dios.
Para nosotros, como Cristianos, en nuestro bautismo en
formas simbólicas y efectivas, Dios nos ‘toca’, literariamente
hablando, a través de las aguas sanadoras de la
vida sacramental y nos restaura al círculo de Su aceptación
y de Su amor.
La gente es gente, sin embargo. No importa cuan
grande y retadoras sean las enseñanzas y las acciones de
Jesús, aún nosotros, Sus presuntos seguidores, tenemos
la capacidad y a veces la tendencia de poner nuestros
límites al amor de Dios y de estar temerosos de aquellos
que la sociedad ha marcado y rechazado del medio. Nosotros
somos débiles y limitados; nosotros necesitamos
la gracia de Dios para que nos mueva más allá del círculo
angosto de nuestras limitaciones. San Francisco mismo,
antes de su conversión, vivía en un temor mortal, le
temía a los alejados de la sociedad. Tocado por la gracia
del mismo Dios, el pudo sobrepasar sus prejuicios propios
para acercarse al leproso y a toda persona rechazada
que él conoció.
El reto continua para nosotros hoy en día, individualmente
y como Iglesia, para alcanzar a otros que la sociedad
ha marginado o exilado por la razón que sea: gente
con SIDA y otras enfermedades contagiosas; a los pobres,
especialmente los individuos que carecen de una
vivienda y sus familias, los inmigrantes indocumentados,
los adultos divorciados y separados, los miembros de
minorías raciales y étnicas, los que están presos. La lista
sigue y sigue.
El antídoto para esa exclusión, obviamente, es la inclusión
-- celebrar la diversidad en vez de condenar las
diferencias. Darle la bienvenida a todos nuestros hermanos
y hermanas en la Mesa de Dios de amistad y de
amor. Esto requiere valor, amistad y amor—el deseo de
permitir a la energía y a la fuerza del poder sanador de
Dios a penetrar y caminar a través de nuestros temores
y prejuicios propios. Pero nosotros necesitamos siempre
y continuamente luchar por completar el círculo del
amor infinito de Dios y de su misericordia. Si hay lugar
para ti y para mi, allí hay lugar, absolutamente, para todos.

Dios los bendiga
Padre Chuck
Querida Familia Parroquial, ¡Paz y todo bien!
La base del Evangelio de Marcos (1:29- 39) es la situación de Job (7:1-4; 6-7). Confiando inicialmente que él podría mantener su confianza en Dios, no importa lo que él sufriría en la vida, Job se encuentra ahora a punto de fallar. El ha perdido todo y todos los que le importan a él. Cuando él llama a Dios, Dios está
silencioso. Seamos honestos: ¿Se han sentido ustedes alguna vez como Job se sentía? Yo se que yo si.
¿Por casualidad, han conocido ustedes alguna vez a alguien que les recuerde a Job? Yo sí. A veces yo me encuentro con personas que han sufrido toda clase de dolor, de pena y de pérdida imaginable. Yo me encuentro, a menudo, que carezco de la capacidad de decir o hacer o que debo hacer para ellos. Las palabras son tan bendecidas y tan vanas: “Yo sé exactamente cómo tu te sientes” es lo último que la gente desea o necesita escuchar. Esta semana, por ejemplo yo conocí a una familia (yo
he cambiado los detalles para proteger su privacidad). El
esposo y papá no ha podido obtener un trabajo. El ha gastado sus beneficios de desempleo y sus ahorros y está luchando con problemas de salud también. La esposa y madre está tratando de sostener la familia con su empleo de salario mínimo. La casa está en pérdida y se han mudado con su hijo adulto. “Tenemos ahora lo mismo que cuando nos casamos”, me dijeron.
“¿Bueno, qué puedo hacer yo, qué podemos hacer nosotros como su familia parroquial?” Yo estoy pensando: alimentos, dinero para gasolina, ayuda con la renta, referirlo a oportunidades de trabajo.
“Nosotros nos detuvimos a ver si usted podría rezar con nosotros. Dios ha sido tan bueno con nosotros. Estamos
teniendo mal tiempo ahora mismo, pero lo que hemos perdido es solo de índole material. Nosotros aún nos tenemos uno al otro y a nuestra familia. Sus oraciones nos ayudarían, sin embargo.”
¿De verdad? ¿Lo que ustedes desean es solo mis oraciones?
Yo estaba sorprendido. Parecía que era tan poco, pero esto significaba muchísimo para esta pareja. ¡Esto me llego al corazón! Nosotros olvidamos sobre el poder y el significado de la oración en nuestras vidas, y a través de nosotros, en las vidas de los demás.
En el Evangelio de hoy, Jesús reza y sana la suegra de Pedro y luego, (lamentablemente), ella tuvo que levantarse y preparar comida para todos. Después de comer, Jesús ayuda y sana a los vecinos. La mañana próxima, El se aleja hacia otras ciudades y pueblos, después de tomar tiempo para rezar y estar con el Padre.
Todo lo que Jesús hizo, El desea que nosotros hagamos
también. Cuando El rezaba para sanar y sanaba la gente, El se convertía en un canal directo de la gracia y del poder sanador de Dios. Su presencia y su oración hacía una diferencia en las vidas de la gente. Y El desea que nosotros hagamos lo mismo para los demás. (Nota, sin embargo: Jesús no trabajaba 24/7; El no sanaba a todo mundo en cualquier lugar. El hacia lo que El podía
hacer; luego El descansaba, oraba, “recargaba sus baterías”
espiritualmente. Nosotros necesitamos hacer lo mismo.
Frecuentemente, nosotros nos sentimos sin poder de ayudar cuando se trata de eliminar el dolor y el sufrimiento de otras personas—especialmente de las que uno ama más. Nosotros no podemos resolver la situación de otras personas. Nosotros, sin embargo, podemos ofrecerles nuestra presencia, nuestro apoyo y nuestras plegarias. En la solidaridad de la amistad, de la presencia genuina de cuido y de plegaria—el Amor sanador de
Dios y Su Gracia se manifiestan más definitivamente. No
solo hace un mundo de diferencia, eso nos hace diferentes
a nosotros y por consecuencia, al mundo entero también.
Dios los bendiga
Padre Chuck
PD: Este fin de semana nosotros celebramos el final de la
Semana de las Escuelas Católicas. La segunda colecta se
destinará para apoyar nuestra Escuela Montessori Parroquial
de la Vieja Misión. ¡¡¡Gracias a todos por sus plegarias,
su presencia y su apoyo en honor a nuestra Escuela
Parroquial maravillosa!!!
Querida Familia Parroquial, ¡Paz y todo bien!
La lectura del Evangelio para este fin de semana y para el resto del año litúrgico, es de Marcos. Marcos llega al punto exacto: “Este es el comienzo del Evangelio de Cristo Jesús, el Hijo de Dios”, él proclama, confidentemente en los versos de apertura del Capítulo 1. El resume, en una docena de palabras, la
persona del propósito de Jesús. Luego, seguimos corriendo.
En este mismo capítulo primero, Jesús es bautizado por Juan y tentado en el desierto. El procede a llamar los primeros cuatro de sus discípulos, los pescadores Pedro, Santiago, Andrés y Juan y luego continúa su ministerio público.
La selección breve de hoy (1:21-28) incluye un solo día en el ministerio d Jesús. En la sinagoga de Capernaúm, El cura a un hombre poseído, sana la suegra de Pedro y luego (después de la cena) sana la gente enferma del pueblo. Antes del sol salir, el día próximo, Jesús ya ha dejado el pueblo, se ha alejado a orar y continúa Su viaje a través de Galilea, posiblemente dejando a sus discípulos siguiéndolo incansablemente.
Mientras tanto, aquí en la parroquia, o mejor dicho, de nuevo a la sinagoga en el pasaje de hoy. Aquí Jesús establece sus credenciales en palabra y obras. Siendo un varón adulto y judío, El es elegible para leer y reflexionar sobre el Tora ante la asamblea. El llama la atención y confunde a la gente, no solo por su maestría sobre las Escrituras (se esperaba que los judíos más educados pudieran citar las Escrituras de memoria), pero por su confianza en sí mismo y por su autoridad. Esta confianza
es mostrada más aún en su cura al endemoniado, el hombre creído estar poseído por el mal. Solo la bondad perfecta puede eliminar el mal “perfecto—y Jesús (“el Santo de Dios”) procede a hacer esto mismo. Claramente, El es el profeta, el maestro, y el sanador, como ningún otro.
Marcos nos reta a tomar a Jesús en sus términos propios a abrir nuestros ojos, oídos, y corazones a experimentar Sus enseñanzas, Sus prédicas y Su poder sanador en nuestras vidas propias. Y por el poder de nuestro bautismo en Cristo Jesús, a compartir nosotros mismos en Su ministerio—con fe y confianza en Su presencia y en Su amor. Dentro de nuestra familia parroquial nosotros tenemos ejemplos poderosos en nuestra vida sacramental y en nuestros ministerios. Lectores, catequistas, ujieres, ministros de hospitalidad, acólitos y ministros de la Eucaristía (en la Misa y sirviendo a los enfermos confinados en sus hogares); aquellos que trababan con familias militares y en el ministerio de funerales y muchos, muchos otros servicios— todos participando en esta llamada del Evangelio.
Esta semana próxima (del 29 de enero al 5 de febrero)
nosotros como la Iglesia de los Estados Unidos estamos
llamando la atención hacia un testigo muy especial del ministerio de Jesús de la enseñanza, la prédica y la sanación a través de la celebración de la Semana de las Escuelas Católicas en América. Por más de 200 años, las escuelas Católicas han servido bien a nuestra Iglesia y a nuestro país. La educación Católica en América es una historia enorme de éxito. Hoy en día, más de 2 millones de niños, a través de nuestro país, asisten a escuelas católicas elementales y secundarias. Aquí, en nuestra
familia parroquial, nosotros estamos orgullosos especialmente
por nuestro programa de educación religiosa y de nuestra escuela parroquial, de la Vieja Misión Montessori.
El tema de la celebración de este año es: “Escuelas Católicas: Fe, Academia, Servicio.” En términos de compromiso en la fe, los 225+ estudiantes, (pre-escolar hasta 8vo grado) estudian nuestra fe y tradición Católica Cristiana y aprenden a cómo tener una relación personal con Dios. El sistema innovado, Montessori de educación provee un ambiente extraordinario de nutrición
para los niños aprender a su propio paso, a desarrollar sus talentos, sus destrezas y sus intereses, y trabajar en cooperación con los demás. Nuestros niños, también son motivados a envolverse en la parroquia así como en el servicio de la comunidad.
Estamos muy agradecidos al Señor por permitirnos tener este ministerio tan importante en nuestro medio. Estamos también muy orgullosos de nuestra escuela parroquial y de los maestros (de Wanda King, su principal), del personal y de los padres que han hecho tantos sacrificios para hacer posible el regalo verdadero de educación Católica a sus hijos.
Padre Chuck
Dios los bendiga
P.D.: El fin de semana próximo tendremos una colecta
adicional en todas las Misas para nuestra Escuela Parroquial.
Sus plegarias, su apoyo y generosidad nos ayudarán
a continuar este ministerio vital.
¡Muchísimas gracias a todos!
Querida Familia Parroquial, ¡Paz y todo bien!
“¡El final se acerca”! Hay un sentido de urgencia que
corre sobre las lecturas de este fin de semana. Me recuerda
de un chiste viejo : “Un sacerdote y párroco de
una iglesia local estaba parados al lado del camino con
un rótulo que dice, “¡El final se acerca!” ¡De una vuelta
ahora antes de que sea muy tarde! Ellos planeaban enseñar
el rotulo a cada carro que pasaba. “¡Déjennos en
paz locos religiosos!” dijo el primer conductor al acelerar.
Alrededor de la esquina ellos oían que los carros
frenaban y había un gran chapoteo. “Tu crees que”, le
dijo un sacerdote al otro, “debemos de tener un rótulo
que diga ’no hay puente’ en vez de este?”
Sea como sea, las lecturas de hoy no son un chiste.
“¡Dentro de cuarenta días Nínive será destruida!” (Jonás
3:1-5) gritó el profeta Jonás al caminar por esa gran
metrópolis. Maravillosamente, la gente en vez de rechazarlo
como una persona inofensiva, le puso atención a
su mensaje y se volvieron al Señor en arrepentimiento.
El grito de San Pablo a sus amigos, los nuevos convertidos
de Corintio es igual de urgente: “Hermanos, lo que
quiero decir es ésto: Nos queda poco tiempo.” Pero ni la
historia ni las lecturas revelan la completa respuesta a
su pedido.
Nuestras lecturas culminan con las palabras de Jesus
hacia el pueblo de Galilea al El comenzar Su ministerio
publico: “Ha llegado el tiempo y el reino de Dios está
cerca. Vuélvanse a Dios y acepten con fe sus buenas
noticias” (San Marcos 1:14-20.)
Entonces, ¿Por qué están todos tan entusiasmados?
¿Qué es tan importante para que nosotros al igual que
los ninivitas, corintios y galileos debamos prepararnos
para dejar todo y prestar atención?
La llave es la proclamación de Jesús. Para él, este llamado
es una proclamación de la Buena Nueva, no de un
desastre inminente. Es una llamada a despertarnos en el
mejor sentido de la palabra: ¡Oigan, ya viene el Señor! Y
trae con él la promesa de encarnación de su Reino - un
Reino verdadero de paz duradera, de justicia y de reconciliación
para todo el mundo. Así pues dejen lo que están haciendo y prepárense!
Si todo esto hace que sintamos que viene la Cuaresma,
entonces están en lo correcto. Pero una cuaresma
que es verdadera a su verdad y significado: una verdadera
“primavera” de vida nueva, de esperanza y promesa
en la que todos estamos invitados a participar y en la
cual, como gente cristiana, somos llamados a dar testimonio
con el ejemplo de vida. Somos llamados a prestar
atención, hacer disciplinados, a ser despiertos y alertas.
Entonces, como dice un adagio viejo del ejercito, date
“prisa y espera” al Señor y al descubrimiento y cumplimiento
de Su vida y Luz en nuestro mundo. El tiempo se termina. ¡El final está cerca!
Padre Chuck
Dios los bendiga
P.D.: Mil gracias a todos en nuestra familia parroquial por su bienvenida tan acogedora a los Frailes del la Provincia de Santa Bárbara durante nuestra estadía semanal tan larga aquí en la Misión y en la Parroquia. Todos nosotros estamos tan agradecidos por su amistad, sus oraciones y su apoyo.
Querida Familia Parroquial,
¡Paz y todo bien! Este fin de semana nosotros celebramos
la Fiesta de la Epifanía, la revelación de Jesús nuestro Salvador
a los gentiles (no judíos) la gente del mundo. Este día tan
importante—celebrado en las iglesias del este, aún antes de
la Natividad de Cristo y declarada una fiesta, nos recuerda
que estamos aún en la estación de Navidad. El desarrollo del
Misterio de la Encarnación de Jesús en un misterio para ser
conservado y saboreado todo el tiempo.
Hoy en día, la mayoría de nosotros han bajado los árboles y
guardado las decoraciones para usarlas de nuevo dentro de
once meses. Los regalos que hemos dado y que hemos recibido,
abiertos hace mucho tiempo, ya están siendo integrados
en nuestras vidas diarias. Ellos pueden ser especiales siempre
pero ellos no serán nuevos completamente de nuevo.
En medio de nuestro regreso a las rutinas y lo absurdo de
enero (¿Le añadí tanto a mi tarjeta de crédito? ¿Tengo que
empezar a trabajar ya en mi planilla de contribuciones?), nosotros recibimos un regalo extra, una sorpresa extraordinaria
del Señor. La Epifanía es una clase de Proclamación de Emancipación para toda la gente del mundo. Como los Magos
(Gentiles, todos ellos) fueron recibidos por Cristo y ellos a su
vez recibieron al Señor in un intercambio maravilloso de regalos.
Increíblemente, ellos recibieron mucho más de lo que
regalaron en forma de oro, de incienso y de mirra.
Lo que ellos regalaron y que nosotros recibimos, nos dice
Pablo en su carta a los Efesios, es el regalo y la revelación de
que toda la gente es el pueblo escogido de Dios—los gentiles
así como los judíos están llamados a ser miembros del Cuerpo
de Cristo, co-herederos de Su promesa de salvación. Esto
quiere decir que nadie—absolutamente nadie está fuera del
alcance del amor abrazador totalmente de Dios, hecho y manifestado en Cristo Jesús. Allí no hay “invitados” espirituales o excluídos—todo el mundo tiene acceso igual a Dios y a la promesa de salvación.
Este reconocimiento, todos y cada uno de nosotros, de que
todos somos amados por Dios es nuestra epifanía verdadera y
personal. Los Magos, transformados ellos mismos por esta
gracia y este reconocimiento propio, fueron obligados a regresar
a sus países “por otra ruta.” Ellos ya no podían regresar
a sus hogares por la ruta que ellos llegaron a sus hogares por
la ruta que ellos llegaron a Belén, aún cuando Herodes les
estaba esperando o no en una emboscada. Sus vidas les fueron
cambiadas, dramáticamente y permanentemente por su
encuentro con Jesús. Ellos tuvieron que encontrar una forma
nueva de dirigir sus vidas a la luz de este regalo y de esta
perspicacia espiritual.
Si nosotros, en el siglo 21, podemos aceptar y reconocer
que nosotros estamos dentro del círculo del amor de Dios, entonces nosotros estamos obligados a llevar a cabo ciertos
cambios, entonces nosotros estamos obligados a asegurarnos
que nadie está fuera. Nosotros debemos hacernos algunas
preguntas serias: ¿He aceptado yo completamente el regalo
de la amistad y el amor de Dios? ¿Qué debo yo cambiar en mi
vida, o en mi estilo de vida a la luz del entendimiento nuevo
del amor de Dios? ¿Existe alguna persona que yo/nosotros
podemos excluir de mi/nuestra vida y amistad por ninguna
razón buena? ¿Quizá necesita nuestra bienvenida, nuestra
aceptación y atención ahora mismo? ¿Cómo podemos nosotros,
como comunidad, extender el amor inclusivo y abrazador
de Cristo? Tenemos mucho que considerar por ahora y
por mucho tiempo. Pero no se preocupen. La Cuaresma está
en camino antes de lo que pensamos.

Dios los bendiga,
Padre Chuck
PD: Es imposible agradecer personalmente a todos los individuos
y grupos que han contribuido tanto a los programas y a
las celebraciones de nuestro Adviento y de nuestra Navidad.
¡Mil gracias a todos!
También, esta semana entrante—8 al 13 de enero—los Frailes
Franciscanos de la Provincia de Santa Bárbara se reunirán
en el Centro Serra, como parte de nuestro Capítulo próximo.
Más de 150 frailes descenderán a nuestra Misión y Parroquia
durante la semana de discernimiento y de decisiones. Gracias
por su hospitalidad y apoyo generoso y plegarias durante este
tiempo tan importante.
Querida Familia Parroquial,
¡Feliz Navidad! Como el ángel les proclamó a los pastores
en Belén: “¡Y en la tierra paz a los hombres de buena
voluntad!” ¡En nombre de los frailes Franciscanos y miembros
de Convenio, el personal de la Misión, la Parroquia y
Escuela Parroquial (Montessori) -- y todos nuestros ministros
laicos y voluntarios, les deseamos a cada uno de ustedes
todas las bendiciones de este día y de esta temporada
del nacimiento de Cristo y de su Amor!, y de una forma
especial, a Padre Adrian, Padre Luis y yo personalmente le
extendemos a ustedes y a sus familias nuestros mejores
deseos. Que este sea para ustedes un tiempo de gran celebración y gozo en compañía de familiares y amigos cercanos.
“Cercano” es la palabra clave en la celebración de hoy,
¿no es así? Por medio de la Encarnación de Cristo Jesús,
nuestro Emmanuel—literalmente, nuestro “Dios con nosotros”—
Dios se acerca a la humanidad. “El cielo y la tierra se
unen,” los poetas nos dicen. “Ninguna escalera mecánica
del cielo subirá (hoy), “reflexiona la escritora Bárbara
Brown Taylor y predicadora contemporánea.” “Todos vienen
abajo… aquí, a nuestro propio Belén, trayéndonos al
Dios que ha decidido hacer su casa en nuestros brazos.”
¿Cómo podemos tolerar la historia del nacimiento de
Jesús? Que es, por supuesto, la gran historia de la fe Católica—
y para nosotros como seguidores de Jesús—parte de la
historia más grande de todos los tiempos. Que es, en una
forma muy directa y personal, nuestra historia también. La
historia de nuestra propia vida, la historia de nuestras familias,
de nuestra historia y el encuentro personal con el Señor.
Para los adultos, cada Navidad trae consigo recuerdos
y reflexiones de todas las Navidades de nuestra vida. Para
los niños, la Navidad les provee la precipitación y el rubor
de la excitación—la experiencia muy real e intensa de monumentos, sonidos, olores, impresiones, sueños y sentimientos que hacen una marca imborrable en nuestra vida.
No es de extrañar que nosotros tomamos todo el cuidado
para asegurarnos que todo niño deba tener una Navidad
hermosa. En ningún otro tiempo del año es amor—nuestro
amor y el amor de Dios—se hace claramente presente, concreto,
físico, accesible y real. No es de extrañar que los teólogos
le llaman “En-carn-ación”—el literal “en-carne-ción”
de la “Palabra hecha Carne” -- de la llegada física de Cristo
entre nosotros.
Pero la Navidad no es solo un día más. Ciertamente, no
es limitada a la esfera del recuerdo, no importa qué tan
hermosos pueden ser nuestros recuerdos. Es diferente a
cualquier otro ‘día’ en que comienza pero en realidad nunca
termina. El nacimiento de Jesús en Belén no es solo un
evento histórico de hace más de 2000 años. Es hoy.
¡Cristo ha nacido hoy y todos y cada uno de los días hasta el
fin del tiempo! El Día de Navidad marca el inicio del “Cristo
entre nosotros” que nunca jamás nos abandonará, y que
está con nosotros siempre. El Espíritu de Jesús nacido en
Belén penetra el mundo con Su Presencia viviente—una
Presencia que nosotros como Iglesia conmemoramos y celebramos en Palabra y Eucaristía todos los días. ¡Que la Paz
y el Amor y la Vida de Cristo Jesús, nuestro Salvador, nuestro
Emmanuel, esté en nuestros corazones y en nuestras
vidas ahora y siempre! ¡Feliz Navidad!

Dios los bendiga,
Padre Chuck
Querida Familia Parroquial,
¡Paz y todo bien! “Poder: la capacidad de un individuo o
un grupo de ejercer su voluntad sobre otros.” Como un
universitario nervioso de primer año, yo anoté obedientemente
estas palabras en una conferencia. Tu nunca sabes;
estas podrían resultar en un examen. En ese momento yo
no hice mucha reflexión sobre esta definición, pero de alguna
forma ha vuelto a mi—más de cuatro décadas después --
esta semana cuarta y última de Adviento.
Poder. Todas estas lecturas tratan sobre el poder—el
Poder de Dios—en nuestro mundo y en nuestras vidas. En
la primera lectura, el “poder” de David, en contraste al poder
del Señor, es disminuído a ser una presuntuosidad absurda.
“Ve y habla con mi siervo David”, Dios instruye al
profeta Natán en un sueño. “Yo, el Señor, he dicho: ¿No
serás tú quien me construya un templo para que habite en
él?” (2 Samuel: 1-5.) David es un rey, un mandamás, reverenciado y temido por su pueblo. Pero se le olvida que él
disfruta de su poder por el mandato del Señor, quien puede
quitarle el poder en cualquier momento. David entiende el
poder mundano, pero ha olvidado convenientemente la
verdadera dimensión espiritual y origen. Su oferta de construir
un templo para el Señor es exactamente como parece:
un gesto ingenuamente condescendiente. Afortunadamente,
el Señor es generoso y clemente—y tiene un sentido
del humor sobre su discípulo David.
María, por otro lado, no necesita ser recordada sobre
quién realmente ella es. Ella entiende la verdadera naturaleza
del Poder—del Poder de Dios—en su vida. El “poder”
de Dios es una raíz del Su amor por toda la creación y por
todas Sus criaturas—no es un esfuerzo excesivo que implica
violencia o coerción. Es a este Poder Amoroso que María
ofrece su consentimiento y entrega—pero no inmediatamente.
María no es un títere o una autómata. Ella reconoce su
poder dado—por Dios para pensar, reflexionar, para discernir
por sí misma en la libertad del amor de Dios. Dios ha
puesto una cabeza buena y sensible en sus hombros. María
hace una pausa—no para negarse al comando de Dios—
sino para reflejar honestamente sobre el compromiso enorme
que se le ha pedido a ella hacer. En el Evangelio de este
fin de semana de Lucas (1:26-38), se nos dice que María
está ‘muy turbada’ y que ella ‘reflexionó’ sobre el significado
e implicaciones del mensaje del ángel Gabriel y la invitación
de Dios de convertirse en la madre de Jesús.
María entiende claramente que el Poder de Dios es su
salvación. Ella es un ser humano; debe considerar todo lo
que ella sabe de sí misma, todo lo que ella ha experimentado
de la presencia de Dios en su vida; todo lo que a ella se le ha enseñado sobre Dios y sobre ella misma por parte de su familia y de la tradición y cuando ella haya realizado este proceso (¡las Escrituras no nos dicen cuanto tiempo ella se tomo!), ella da su consentimiento libremente, abiertamente, completamente y sin reservas. Ella concede de buena voluntad su ‘poder’ al Poder de Dios. Y ella es libre. Libre para ser la Madre de Jesús, la Madre de Dios. Libre para ser ella misma mejor y más verdadera, sin
tener en cuenta lo que cualquier otra persona/gente pudieran
pensar o hacer o decir sobre ella. Esta libertad es su decisión
y también el gran regalo de Dios.
Seamos honestos: para nosotros, en nuestro tiempo, esta
libertad de aceptar el Poder de la transformación del Amor y
Poder de Dios en nuestras vidas es francamente bastante
abrumador. Es mucho más fácil ponerse sentimental de la
historia y lucha de María; a tomarla en un cuento de hadas
pintoresco y romántico. Pero el Poder intrínseco de la Palabra
Viviente de Dios penetra nuestro vuelo y nuestro temor.
El reto dado a María es uno que se nos da a cada uno de
nosotros en el Adviento de la Venida de Cristo: dejar ir de
nuestro ego-centrismo, y nuestros auto-temores centrados
para permitir a Cristo nacer en nuestros corazones y en
nuestro mundo. En nuestra entrega, el Poder de la salvación
de Dios se manifiesta. Y en nuestra entrega, nosotros somos
liberados y libres. ¡Bendito sea Dios por siempre!

Dios los bendiga,
Padre Chuck
¡Paz y todo bien! ¿Bueno, están ustedes listos para Navidad?
¿Ya terminaron (o empezaron) sus compras de Navidad?
¿Estás enviando tarjetas este año? ¿Vas a hornear pan
dulce en tu casa? ¿Y qué del árbol de navidad? ¿Está todo
en orden?
Concedido, haya tiempo aún, pero algunos de nosotros
estamos muy por delante del juego ya. Los compradores
inteligentes y consumidores hábiles entre nosotros compraron
sus tarjetas de Navidad y papel de envolver el diciembre
pasado. Otros tomaron ventaja de las ventas de verano
y escondieron regalos durante el año. Todavía otros fueron
parte del ahora—infame estampida del Viernes Negro.
¡Pero Dios ayude a los cazadores que buscan las especiales/
gangas de última hora!
Las lecturas de este fin de semana hacen muy claro que
nosotros necesitamos estar bien-preparados espiritualmente
también para la Navidad. Pero el énfasis no es tanto en
lo que podemos hacer por nosotros mismos en cuanto a lo
que le permitimos a Dios hacer por nosotros. Después de
todo, en Adviento el tráfico va en ambas direcciones: al
nosotros acercarnos al Señor, nosotros descubrimos que el
Señor se está acercando a nosotros también. De hecho, el
Señor viene rápidamente hacia nosotros, dándonos la bienvenida
en Su Presencia y en Su Amor.
Como parte de nuestra preparación de Adviento, el énfasis
claro de las lecturas de esta semana son de la humildad.
“Mi alma alaba la grandeza del Señor,” María exclama en el
responsorial—tomado esta vez no del salmo de David, pero
del evangelio de Lucas (1:46-55.) “Porque Dios ha puesto
sus ojos en mí. Su humilde esclava.” La declaración segura
de María es una proclamación de ambos, de la grandeza de
Dios y de la gracia de Dios en su vida. Sus palabras y su
espíritu se escuchan a través de Adviento y son especialmente
conmovedores a la luz de nuestras celebraciones en
su honor: La Inmaculada Concepción (8 de diciembre) y
Ntra. Sra. De Guadalupe (12 de diciembre.)
La Profesión de Fe de María en Dios da paso al Evangelio
de Juan de este fin de semana (1:6-8;19-28.) Como María,
Juan el Bautista es una figura de verdadera humildad: “Juan
no era la luz, sino uno enviado a dar testimonio de la luz.”
Por su propia admisión franca, el Bautista no es el Señor o
el profeta Elías, sino “la voz que grita en el desierto.”
A propósito, si las lecturas del Evangelio de este fin de
semana suenan familiares, es por que lo son. Básicamente,
es el eco de la lectura del Evangelio del domingo pasado de
Marcos (1:1-8.) Pero la repetición del tema aquí es a la vez
consiente y significante. Nosotros somos recordados y llamados
de nuevo al espíritu de humildad. Como el monje
Cisterciense y escritor Thomas Keating refleja,
“La humildad es la admisión honesta de que y quien somos
nosotros.” Nosotros no somos Dios, pero indudablemente
somos hijos de Dios, por ejemplo: la verdadera humildad
no tiene nada que ver con la humillación. Por el contrario:
es la libertad de la decepción—propia, orgullo falso, y autodegradación.
La verdadera humildad nos recuerda de nuestra
dependencia total a Dios y nos abre a recibirlo a El más
profundamente en nuestras vidas. De nuevo, en la verdadera
humildad, nosotros felizmente admitimos que no tanto
nos estamos preparando para Navidad como preparándonos
para Cristo—y por Cristo. El Cristo que nos conoce y
nos ama precisamente como somos. ¡Y esas son verdaderamente
Buenas Noticias! Dios los bendiga, Padre Chuck
Isaías 40, 1-5; 9-11 2 Pedro 3, 8-14 Marcos 1, 1-6
Yo acostumbraba a ayudar los fines de semana en la Iglesia
de San Juan Bautista en la Ciudad de King. Un domingo por la
mañana yo recibí una aturdida llamada del dueño de un motel:
uno de nuestros huéspedes quería saber a que hora era la
Misa del Domingo, y por lo tanto el gerente buscó en el directorio de teléfonos y encontró nuestro número.
Cuando yo le dije la hora de la próxima Misa ella estaba confundida porque, ella dijo, “Yo pensé que esta era la Iglesia Bautista de San Juan.” Entonces yo trate de explicarle que San Juan en verdad era Católico, a pesar de su nombre.
Juan fue el que, como la voz de una persona importante,
aún nos habla de las Escrituras, diciéndonos que tengamos una
forma nueva de pensar y de actuar; en otras palabras, que
seamos convertidos.
Su llamada a la conversión significa que nosotros debemos
preparar un camino para el Señor, remover lo que detiene a
Cristo de entrar en nuestras vidas, alejar lo que nos impide de
ver quien es El y lo que El desea darnos. El Bautista le dijo a sus oyentes que cambiaran sus maneras y practicaran justicia. La Iglesia debe de continuar predicando ese mensaje porque nos
prepara a recibir a Cristo.
Juan el Bautista estaba siguiendo la tradición de Isaías, utilizando algunas de sus palabras. Isaías se imaginaba el regreso de los Judíos de su cautiverio, anunciando la Buena Nueva que Dios mismo había puesto en libertad; era Dios quien hizo el camino a casa posible y tranquilo porque Dios no renunciaría a Su pueblo. El Evangelio de hoy nos dice que Dios nos guiará a una verdadera libertad interior si nosotros hacemos el camino derecho y tranquilo para que Su Palabra entre en nuestras vidas.
En una visita a los pueblos en una parroquia Franciscana
grande en las Filipinas nosotros tuvimos que crear un camino
para nuestro jeep a medida que avanzábamos, moviéndonos
alrededor de rocas y lechos de ríos. Eso es simbólico de lo que
nosotros necesitamos hacer para hacerle un camino a Cristo
en nuestras vidas.
Juan predicaba el arrepentimiento, la conversión de vida,
especialmente la justicia social, enseñando que debemos compartir nuestros bienes con aquellos que los necesitan. El bautizo de Juan fue un símbolo de la conversión a la vida nueva,
ahogando nuestro egoísmo en la piscina de la misericordia de
Dios. Juan bautizó al mismo Jesús porque Cristo quiso darnos
un ejemplo de cómo estar abiertos al llamado de Dios. Jesús
mismo, también bautizó a la gente como símbolo de que El
nos traería un tipo de bautizo diferente, uno que pudiera limpiarnos interiormente y darnos vida nueva.
En años recientes, los papas han hecho el llamado para una
evangelización nueva, un anuncio de la Buena Nueva de Jesús.
Nosotros necesitamos traducir el Evangelio en palabras e ideas
que la sociedad moderna pueda entender.
Lo que nosotros aprendimos de niños nos ayudó a crecer como
Cristianos, pero ahora necesitamos comida sólida; nosotros
necesitamos ver y mostrar que el llamado al arrepentimiento
hace un sentido muy bueno y necesario para nuestra sociedad de hoy. Lo que Juan el Bautista hizo en predicar a los soldados y a los comerciantes, diciéndoles que fueran honestos, debemos hacerlo y predicar en formas que la gente de hoy pueda entender y aceptar como la Buena Nueva.
Esta Buena Nueva es la de ser llamados a compartir en la
vida misma de Dios: Jesús vino a darnos Su Espíritu Santo y es
por eso que el sentido pleno de la Navidad es Pentecostés
cuando Jesús vino a vivir en sus seguidores al recibir el Espíritu
Santo. El llamado del Bautista es para nosotros continuar cada
día nuestra vida nueva, nuestra conversión como seguidores
de Jesús.
Nosotros somos llamados a vivir por el Espíritu de Jesús.
Aquellos que no hacen esto se describen viviendo como “de
acuerdo con” o “en la carne”; esto significa viviendo como si
no hubiera un Dios.
Por sus escritos nosotros sabemos cuanto San Francisco
siguió la dirección del Espíritu y enseño a sus seguidores a
hacer lo mismo.
Posiblemente suene extraño hablar de Pentecostés durante
Adviento, pero eso es lo que Jesús vino a darnos, Su Espíritu:
nosotros recibimos el Espíritu cuando escuchamos a Juan el
Bautista llamándonos a preparar el camino para Jesús quien
nos dará Espíritu y vida.
Yo tengo amigos y familiares que van a la Iglesia Bautista,
aunque no sea la de San Juan. Por su sinceridad y su fe ellos
me predican; Yo espero que nosotros podamos hacer lo mismo
por ellos.
Padre John Vaughn, ofm
¡Paz y todo bien!
Al entrar en esta hermosa, pero muy breve temporada de Adviento, todos tenemos la oportunidad de reflexionar más profundamente en el significado esencial el mensaje del nacimiento de Jesús. Tenemos el privilegio de
presentarles (adjunto) una reflexión escrita para nosotros por el Padre John Vaughn ofm, ex Ministro General de la Orden Franciscana (también ex Provincial de la Provincia de Santa Bárbara.) Ustedes recordaran que el Padre John, junto con el Padre Kenan Osborne, nos visitaron el verano pasado para predicar a favor de nuestro Fideicomiso Fraternal Franciscano, el cual apoya a nuestros frailes envejecientes y estudiantes. Nuestro agradecimiento a Padre John por este hermoso regalo de su reflexión.
Dios les bendiga
Padre Chuck
Lecturas: Isaías 63, 16-17. 19; 64, 1-7; Corintios 1, 3-9; Marcos
13, 33-37.
Las lecturas de este Primer Domingo de Adviento son ricas en temas: Dios es el gran redentor, el “go’el” quien cuida de su familia y venga los errores. Otro tema es que Jesús vendrá de nuevo y nosotros debemos estar listos. Todavía de otro
punto de vista, Jesús mismo es el “go’el”: él sacrificó su vida por el bien de toda la familia de modo que nosotros podamos tener vida eterna.
Nosotros tenemos en mente que el verdadero significado de Navidad es la idea de cuando Dios vino a nosotros en el nacimiento de Cristo; la Navidad es también la idea del futuro, cuando el regrese en gloria. La Navidad también celebra el hecho de que Cristo viene a nosotros cada día en la gente que
conocemos y vivimos.
Porque estamos celebrando el regreso del Señor, la frase clave es “¡Velen y estén preparados!” Esto significa que nosotros tenemos que encontrar momentos y lugares que nos recuerden de lo que se trata la vida y como hacer lo mejor posible de ella. La vida significa aprender como amar en la manera que Jesús nos ha enseñado y mostrado. Dios es amor y nos creo por amor para que nosotros podamos también amar y por lo tanto compartir en su gozo.
Yo continúo regresando a un símbolo que vi en el rancho de mi sobrino en el Valle de San Joaquín: al prepararse para sembrar algodón, ellos hacen surcos y la forma que ellos hacen surcos derechos es guiándose con un costal blanco al
final del campo. Si ellos mantienen el tractor dirigiéndose al costal blanco, ellos tendrán un surco perfecto en el cual sembrar la cosecha. El Adviento es ese costal blanco: nos llama a pensar a donde nos dirigimos y tenerlo en mente. Nos recuerda que los mejores juicios en las cortes terrenales aún están
abiertas a errores e injusticias, mientras que el juicio de Dios al final del surco es siempre correcto y final.
San Francisco sabía este entendimiento tradicional de Navidad: el es bien conocido por su devoción al Niño Jesús y nosotros estamos familiarizados con su historia del Pesebre de Navidad que construyó en Greccio y cómo esta escena del pesebre ayudó a la gente a entender mejor cuanto más Dios quiere mostrarnos su amor por nosotros y lo mucho que El depende completamente
en nosotros. Francisco dijo todas estas cosas y también vió el recuerdo del futuro en la Navidad, cuando Cristo regresaría en gloria. Esto lo sabemos especialmente de su Oficio de Lecturas de la Pasión donde el escribe…
La mayoría de nosotros recordamos la espera del nacimiento de un hermano o hermana menor o algún otro miembro de la familia; nos preguntamos como va a ser. Era un tiempo de maravilla, de expectativa y de gozo. Eso es lo que el Adviento es en la vida de nuestro espíritu: es un tiempo de reflexión, esperando
que Cristo llegue de nuevo a nuestro mundo en alguna manera nueva.
No es solo una coincidencia que nosotros estamos incorporando cambios en la liturgia comenzando este domingo. El Adviento es un tiempo de principios nuevos , un tiempo de esperanza para el futuro, para nosotros, esperando que podamos ser renovados y ser renovadores.
En muchos lugares la Misa de Navidad y de Pascua de Resurrección es celebrada a la media noche. Muchas Clarisas y otros hombres y mujeres contemplativos se levantan a la media noche para celebrar el Oficio de Lecturas. No es solo penitencial; es un recordatorio de que debemos estar despiertos a toda hora, esperando el regreso del Señor.
Unos cuantos días después del Día de Todos Los Santos y de Todos Los Fieles Difuntos, aquí en la Misión de Santa Bárbara el obispo santificó nuestro cementerio con su mausoleo y columbarios hermosamente restaurados. Fue un buen recordatorio que la Iglesia somos todos nosotros, ambos el viviente y el fallecido. Todos queremos estar listos para el regreso del Señor; nosotros estaremos listos si se ha utilizado bien los talentos que el nos ha confiado.
Nosotros sabemos que esta es una forma de hablar y se refiere a un estado de pureza, nos dice también que nosotros debemos estar preparados a morir y conocer al Señor. A mucha gente no le gusta hablar de la muerte, y tienes la sensación que el silencio la mantendrá alejada. Por otro lado tenemos el ejemplo de San Francisco quien le dio la bienvenida a la Hermana Muerte; ella vino a llevárselo no solo del sufrimiento pero también de sus hermanos; ella vino para llevarlo al que él se había preparado por mucho tiempo a reconocer. Francisco en realidad creyó en la Gloria.
Una vez yo estuve en ruta de Sur América a Roma; tuvimos que pasar por una revisión de droga en el aeropuerto de Florida. Yo salí por el pasillo de los pasajeros entrantes y me apresuré a la sala de espera de salidas donde; allí estaba un oficial esperando revisar nuestros boletos; en algo así como un pánico, yo dije, “Yo solo estoy en tránsito,” esperando que ésto apresurara
mi pasaje él me miro con una enorme sonrisa y dijo, “Padre, todos estamos en tránsito.”
Por lo que si todos estamos en tránsito, entonces lo importante es estar alertas y listos como nos dice Jesús. Nosotros debiéramos habernos quedado en aquella línea de salida.
Si, las oraciones suenan un poco diferentes y tomará algún tiempo para acostumbrase a decirlas, “Y con tu espíritu” pero ahora estaremos diciendo lo que nuestros hermanos y hermanas hispanos, franceses, portugueses e italianos dicen en Misa - ellos dicen “Y con tu espíritu” y “E con il tuo spirito” etc. Así que
parece que estamos en el paso de nuevo como Católicos desde los días antiguos del latín. Algunas personas están preocupadas de que estemos dando pasos hacia atrás y que el latín regrese de nuevo. Esto no es verdad. La Misa permanecerá igual - la estructura de la liturgia es un dialogo y es participativa.
En la Misa Tridentina (Antigua Misa Latina) antes de 1965 había poco
o nada de dialogo entre el sacerdote y la gente y nada de participación en los ministerios excepto por el ordenado, los acólitos y el coro. Toda la Misa era en latín y la gente la seguía silenciosamente con sus libros o rezaban el rosario. ¡Como han cambiado las cosas! Ahora hay gran participación, mujeres y hombres
laicos continúan ejercitando ministerios durante la liturgia junto al sacerdote, y la Misa continua en la lengua vernácula (español, inglés, etc.) mientras que el latín tiene un espacio de honor en nuestra herencia, la cual es preciosa y nos pertenece a todos.
Padre Adrian Peelo, ofm
Querida Familia Parroquial, ¡Paz y todo bien!
Este fin de semana nosotros celebramos el domingo final del ciclo litúrgico de la Iglesia, con la Solemnidad de Cristo Rey. ¡Hablando de salir con una explosión!
Esta fiesta maravillosa, representa la recapitulación, la unión completa en su totalidad, la narración total: de la creación de Dios, de la llegada de Jesús y de nuestra experiencia propia, individual y colectiva en esta tierra. Es la celebración del final del tiempo, de la realización completa, total y llevada a cabo de la victoria final y definitiva de Cristo. Como nos informa nuestro Credo: “ Y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su reino no tendrá fin.”
Verdaderamente, esta es una de las solemnidades más serias, llena con poder y con asombro; gloria, majestad y poder. Uno puede casi escuchar la explosión de las trompetas y el rumor del órgano poderoso en alguna parte. Es un poco abrumador, aunque sin serlo. Yo me encuentro a mi mismo. ¡Oh, y temeroso también! Especialmente, la parte del Evangelio de Mateo de hoy sobre el final del mundo, de la separación de las ovejas y de las cabras. Yo se a qué grupo
yo quiero que me asignen: “¡Baa!” Yo deseo ser asignado en la dirección correcta, eso es todo lo que pido.
Pero Jesús no vino a atemorizarnos, a intimidarnos o a traumatizarnos. El vino a amarnos, a salvarnos y a invitarnos a vivir en Su Amor por siempre. La llegada final de Cristo en gloria es el día que nosotros debemos de esperar como Cristianos no uno que debemos temer. Pero seamos honestos; a muchos de nosotros se nos ha enseñado a temer este evento. Como una de mis maestras de escuela proclamaba con sentido de arrepentimiento: “¡Solo recuerden esto. Cuando llegue el juicio final, ustedes deberán pararse ante Dios al El
revelarles cada uno de sus pecados - frente de su familia, a sus amigos y a cada uno de los que vivió alguna vez!” Imagínense la humillación, la vergüenza el horror de ese momento. Esto es absolutamente incómodo el considerar que cada
ser humano estará en la misma situación ese día tan desafortunado.
¡Pero no, espera un momento! Nosotros estamos supuestos a celebrar a Cristo, el Rey como el día que todos hemos estado esperando por toda nuestra vida y a través de la historia. En y a través de Cristo, nosotros celebramos Su victoria
final de amor sobre odio; de paz sobre violencia; de justicia sobre aprensión. En otras palabras, de la vida sobre la muerte, de una vez y para siempre.
Nosotros no estamos a ser observadores culpables en ese día. Y el precio de admisión es claro y accesible y con la ayuda de Dios, a buen precio. Nosotros solo necesitamos darle algún pan al hambriento, algo de nuestras bebidas a los sedientos, algo de nuestro albergue a los que carecen de hogar, algo de nuestro tiempo a los solitarios, algo de nuestra soledad a los enfermos y alguna parte de nuestro corazón en esta vida a aquellos que como nosotros estuvieron anhelando amor.
Cuando hagamos lo mejor que podamos para hacer esto, entónces podemos llegar a Dios con confianza y con gozo, y seguramente nosotros compartiremos de Su Gloria. Por esta promesa suya y su cumplimiento le damos gracias a Dios. Que tengan un Día de Acción de Gracias maravilloso. Dios les bendiga
Padre Chuck
¡Paz y todo bien! La lectura del Evangelio de hoy de Mateo (23:1-2) francamente, me incomoda. De hecho, me avergüenza un poco y con buena razón para ello. Jesús está dirigiéndose a los líderes religiosos de Su tiempo—los Escribas y los Fariseos en particular, por las inconsistencias
en su conducta: inconsistencias que se han endurecido con el tiempo en hipocresía, engaño y un sentido de adquirir derechos automáticamente. El los describe en términos certeros por fallar de llevar a cabo sus llamados y sus
encomiendas de ser los líderes fieles y llenos de fe para el Pueblo de Dios. Jesús nos llama a todos nosotros a estar conscientes de que el liderato verdadero es siempre humilde. Este es un liderato de servicio, no uno marcado
con orgullo, con arrogancia o con narcisismo.
Si, este Evangelio me hace avergonzar—y con razón, porque me esfuerza a ver mis errores y las debilidades de mi carácter como un ser humano, como también como las inconsistencias y contradicciones en mi comportamiento
propio. Esto sería intolerable completamente de hecho, si no fuera por la realidad de la misericordia y de la bondad amorosa de Dios. Dios provee lo que carecemos y nos mantiene a todos nosotros en el camino hacia Su amor y
Su paz, no importa nuestras fallas al juzgar, o nuestros errores. El levanta a las ovejas y a los pastores que están perdidos y los pone en el camino recto. El nos recuerda que como seres humanos principiantes, todos nosotros,
líderes y seguidores, estamos en el mismo barco. ¡Y eso es realmente la Buena Nueva para todos nosotros!
Yo no tengo que decirles a ustedes que nosotros vivimos en un tiempo cuando la autoridad y el liderato en todas las instituciones de nuestra sociedad están, prácticamente, retados a trabajar corrigiendo sus errores. Líderes de negocios,
del gobierno y también, sí, aún (y especialmente) la Iglesia, están llamados hacia una integridad y hacia una transparencia mayor. El sufrimiento personal terrible de las víctimas de los escándalos recientes de abuso sexual,
hace todo esto más doloroso. Las vidas fueron arruinadas y la fe de gente inocente ha sido destruída no solo por el comportamiento de los autores de los actos sino también por la reacción indiferente, insensible y cruel de aquellos en autoridad que parecen estar más preocupados en proteger
los bienes institucionales y no en el servicio y en la protección de las víctimas.
Esta confrontación con nuestros errores, personales o institucionales, a pesar de lo doloroso que ésto ha sido, sin embargo, lleva consigo la promesa y la posibilidad de una limpieza verdadera, de conversión y de reforma.
Esto casi trae, literalmente, a estar de rodillas en reconocimiento de nuestros pecados y de la misericordia y bondad infinita de Dios. Nosotros viviremos con las cicatrices de estas heridas por un tiempo bien largo. Y la necesidad de
desarrollar procesos y estructuras para asegurar transparencia genuina es continuo. Pero yo confío que, finalmente, como dice San Pablo, en el pasaje hermoso de Tesalonicenses 1, “La palabra de Dios, que sigue actuando en ustedes, los creyentes.” Esa palabra y ese Espíritu es uno de honestidad,
compasión, justicia, paz y misericordia. Nosotros, todos continuamos caminando humildes con nuestro Dios.
Dios les bendiga
Padre Chuck
Querida Familia Parroquial,
¡Paz y todo bien! Peace and all good! Pace e bene! Pax et bonum! La paix et toute bonne! Fred och allt gott!
No importa en qué lenguaje lo expresamos, este saludo y bendición del italiano San Francisco de Asís (1181-1226) llego a través del tiempo, de la geografía, y de la cultura a darle un abrazo al mundo entero. En ésta, la plegaria, la esperanza y la bendición de Francisco es un eco del deseo
y de la determinación de Jesús por la unidad y la armonía de toda humanidad:
para que, por lo tanto, nosotros “todos seamos uno solo.”
“Padre… porque has mostrado a los sencillos las cosas que escondiste de los sabios y entendidos,” Jesús reza en el Evangelio de hoy de Mateo (11:25-30), el cual a nosotros se nos ha permitido usar este fin de semana, en vez de la lectura usual de Tiempo Ordinario. Francisco deseaba tener y finalmente poseía esa franqueza y simplicidad de corazón que Jesús alaba. Francisco era sencillo, pero no tonto. La simplicidad con la que él era agraciado le vino solo a través y después de una vida de lucha constante y últimamente, de
entrega completa a la Presencia y Voluntad de Dios para él en su vida. Es la misma sensillez a la que nosotros somos llamados como seguidores de Jesús y admiradores de Francisco y de Clara de Asís.
Guiando hacia casa en la Autopista 5 desde Carlsbad el viernes pasado, yo estaba escuchando una entrevista con un rabino muy celebrado de Jerusalén. El estaba contando un cuento importante y yo me encontré tan envuelto en el
mismo que perdí la ruta a seguir y continué hacia la salida de Las Pulgas. Pero valió la pena esta salida: “Un grupo de niños decidieron jugar al escondite.” Cada uno se dirigió a su lugar a esconderse. Un rato después, el rabino caminó cerca y encontró a uno de los niños parado detrás de un árbol y llorando. “¿Por qué estás tan triste?” él le preguntó al niño. “Porque nadie ha tratado de encontrarme lloró el niño. “No llores” le dijo el rabino. “Es así exactamente como se siente Dios muchísimas veces. A veces parece que nadie tampoco está interesado en encontrarlo a El.”
Francisco pasó su vida tratando de encontrar a Dios—en todas las cosas, a través de todas las cosas y sobre todas las cosas. El hacía todo con una determinación única en sencillez y simplicidad. Y su compromiso resultó en un costo enorme para él: el dejó de tener una familia, amigos y hasta comprometió su propia salud. Pero Dios lo bendijo grandemente por su sed y su búsqueda. Y Francisco ha compartido ese regalo con nosotros a través de los años en su gran perspicacia dentro de la hermandad de toda la Creación de Dios, expresada tan hermosamente en su “Cantico de la Creación”, una versión de la cual nosotros, siendo una Parroquia Franciscana, cantamos frecuentemente en la liturgia.
Nosotros estamos llamados a no solo admirar a santos importantes como Francisco de Asís. Nosotros estamos invitados y retados a imitar sus cualidades mejores para acercarnos más a Dios y permitirle a Dios a estar más cerca de nosotros. En el caso de Francisco, nosotros estamos llamados a
atrevernos a seguir los pasos de Jesucristo en el contexto de nuestras vidas diarias. Y como hijos de Dios, hacerlo de verdad y… simplemente.

Dios les bendiga,
Padre Chuck
Querida Familia Parroquial, ¡Paz y todo bien!
Todas las lecturas de este fin de semana tratan sobre la importancia de la humildad al llevar una vida Cristiana. La lectura primera del Libro de Exodo (18:25-28) habla sobre la misericordia de Dios hacia nosotros cuando reconocemos nuestras faltas y le pedimos por Su Misericordia. Humildad—la habilidad de ser honesto sobre nuestras capacidades y sobre nuestras faltas la cual nos induce a reconocer nuestro vacío ante Dios y rogar por Su perdón, el cual está ya dispuesto.
“El Señor es bueno y justo; él corrige la conducta de los
pecadores y guía por su camino a los humildes” (Salmo
25). “Recuerda sus misericordias” nosotros respondemos
en canto gregoriano, haciendo eco de la súplica a Dios
para ayuda expresada en las lecturas primeras.
San Pablo en su exhortación elocuente de la Carta a los
Filipenses (2:1-11) nos insiste a que “Tengan ustedes la
misma manera de pensar que tuvo Cristo Jesús”, que quiere
decir, una actitud de humildad y de obediencia ante
Dios.
Estas lecturas por lo tanto, nos ayudan a examinar el sentido
general del Evangelio de hoy de Mateo (21:28-32). En
esta escena, Jesús confronta a sus enemigos que se han
acercado con arrogancia y con hipocresía. Sin temor a dirigirse
a ellos francamente, el hace uso de esta parábola
breve y sarcástica sobre las palabras y oraciones diferentes
de dos hermanos con relación a lo ordenado por su
Padre (Dios). Un hijo responde “si”, y luego ignora la petición
mientras el otro la rechaza inicialmente, luego cambia
su mente para cumplir con los deseos del Padre.
¿Qué tiene esto que ver con nosotros? Jesús nos está llamando,
retándonos a “caminar la lectura” de nuestro
compromiso como seguidores suyos. Esta es una llamada
hacia humildad genuina, la cual, no tiene nada que ver con
hacernos sentir mal. La humildad verdadera es una evaluación
sincera de quienes somos ante Dios—lo bueno
que somos como también lo malo que somos. Invariablemente,
estamos inducidos a admitir que nosotros no somos,
ni remotamente perfectos, en cualquier área de
nuestras vidas, pero que necesitamos la ayuda, la protección
y la gracia de Dios en base diaria. Ese reconocimiento
humilde y petición de ayuda es un ruego que Dios nunca
falla en contestar. Y, esta es una Buena Nueva para todos
nosotros.
Dios los bendiga,
Padre Chuck
¡Paz y todo bien! Este fin de semana, como comunidad de fe y
como una nación, nos confrontamos con los recuerdos penosos
de los eventos del 11 de septiembre del 2001, el bombardeo
terrorista insensible de las torres gemelas del Centro
“World Trade” en la Ciudad de Nueva York. Aún después de
diez años de haber trascurrido este accidente tan horrible,
nosotros nos estremecemos ante el terrible horror y la inhumanidad de este acto insensible de violencia contra vidas
de seres inocentes. Y aún después de lo ocurrido, nos hemos
encontrado confrontados con actos de terrorismo adicionales
en otras partes del mundo. Nos hemos envuelto en dos conflictos militares—en Afganistán y en Irac—los cuales han exterminado las vidas de miles de hombres y mujeres jóvenes
en las fuerzas armadas y en miles de pérdidas de las comunidades civiles. Cada vez que nos presentamos ante la seguridad del aeropuerto, se nos recuerdan las caras terribles que pueden sucederle a personas inocentes en cualquier lugar y
en cualquier momento. ¿Cuándo, nos preguntamos, terminará
la violencia y la destrucción? ¿Cuándo, si es posible,
nuestro mundo estará libre, finalmente, del mal de esta destrucción insensible?
Esta semana, enfrentándonos con la violencia y el mal genuino,
el mensaje de nuestro Evangelio (Mateo 18:21-35) nos
llama hacia el perdón. ¡Qué asombroso! ¿Es posible, realmente
el perdonar a los autores de actos tan abominables? Como
me comentó un feligrés esta semana: “Padre, yo no soy una
de esas personas que pueden perdonar algo como ésto. Cada
vez que yo recuerdo el 9/11, lo único que yo puedo pensar es
en la matanza terrible y en la pérdida terrible de vidas humanas.
¡Tantas personas; tantas familias se han aterrado permanentemente debido a esta experiencia. ¿Cómo puede alguien perdonar algo como ésto.”
¿Verdaderamente, cómo puede alguna persona perdonar
actos tan malvados? ¿Cómo podrán los sobrevivientes del
Holocausto perdonar alguna vez a los que les torturaron?
¿Cómo podría una víctima de violencia doméstica perdonar
alguna vez la brutalidad de un esposo o de un padre que los
hería? ¿Cómo podría una comunidad perdonar alguna vez a
los miembros de una ganga que les robó las vidas de sus hijos
como nosotros pudimos experimentar aquí mismo en Oceanside
este año pasado? Con individuos, el perdonar verdadero
parece tomar una vida para que se lleve a cabo. Con comunidades, esto puede requerir generaciones. Pero el proceso
debe comenzar en algún momento, en algún lugar. Como
aquí, ahora mismo y con nosotros.
Y aún así, Jesús insistió en la necesidad de perdonar. Pero
vamos a estar claros sobre lo que El quiere decir: El no está
hablando sobre “darse un beso y ya está arreglado”, pretender
un perdón por algo que nunca sucedió. El está hablando
sobre la necesidad de liberarnos a nosotros mismos de llevar
una carga, el peso constante del rencor y del deseo de venganza…
...Cuando hacemos la decisión de entrar en cooperación con
el perdón de Dios, nosotros estamos diciendo: “Señor, libérame
de esta carga, de esta amargura y de este coraje constante
que yo tengo que soportar.”
Perdonar—nuestra decisión de salir de este ciclo constante
de venganza y de retribución—es un proceso, no simplemente,
una decisión momentánea. Debemos hacerlo paso a paso—
a veces como pasos de un bebé. ¡Y no podemos tampoco
eliminar un paso! Nosotros podemos comenzar con algo tan
simple como: “Dios, yo no puedo perdonar a esta persona por
lo que ha dicho (a mi o a otros), pero Tu puedes. Dios, perdónalos Tu, por favor.” Y luego, en el tiempo y con la ayuda de Dios (que nosotros llamamos “gracia), nosotros podemos proceder hacia el paso próximo: Dios, por lo menos, dame el deseo de perdonarlos.” y sigue así. El perdonar puede tomar
toda una vida, pero es tan importante y tan necesario para
nuestro propio bienestar espiritual el que nosotros consintamos
en comenzar esta labor. De nuevo, el perdonar no afecta
necesariamente al autor del delito. Ellos pueden nunca
“lograrlo.” Por el contrario, el perdonar es un proceso de liberarnos de nosotros mismos. ¡De desalojar espiritualmente a
aquellos individuos y aquellas fuerzas que usurpan el espacio—
con renta gratis! - en nuestras mentes y en nuestros corazones
y que nos tienen encadenados por el odio.
Nada puede borrar o excusar la magnitud de la depravación
moral envuelta en algo como el crimen del 11 de septiembre.
Pero nosotros podemos, con la ayuda de Dios, emprender
en el paso absolutamente esencial hacia la libertad
espiritual genuina. Jesús no pudo haberlo dicho más claro al El
orar al Padre con nosotros y por nosotros: “Perdona nuestras
ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos
ofenden;… Y líbranos del mal.” Amén.
Dios los bendiga,
Padre Chuck
Querida Familia Parroquial,
¡Paz y todo bien! Este fin de semana nosotros celebramos la Solemnidad del Cuerpo y de la Sangre de Cristo, conocida también como Corpus Christi, enfocada en el regalo maravilloso de Jesús a nosotros en la Eucaristía. Como escribió el mismo San Francisco de Asís:
“Que toda la humanidad tiemble,
Que el mundo entero de estremezca
Y los cielos alaben
Cuando Cristo, el Hijo de Dios
Esté presente en el altar
en las manos del sacerdote
¡Oh, admirable alturas y sublime humildad!
¡Oh Sublime humildad!
¡Oh Sublime alteza!
El Señor del universo,
Dios y el Hijo de Dios
Se humilla a Sí mismo
Por nuestra salvación
¡El mismo se esconde bajo la pequeña forma del Pan!
¡Miren, hermanos, la humildad de Dios!
Viertan sus corazones ante El.
Humíllense, también,
Para que sean exaltados por El.
Por lo tanto,
No retengan nada de ustedes para sí mismos
Para que El, Quién se da enteramente a ustedes,
Pueda recibirles totalmente!” (Una Carta a la Orden Entera)
Aquí en la Parroquia de la Misión San Luis Rey somos
privilegiados al celebrar esta fiesta maravillosa en una forma
muy especial y conmovedora - inspirada y dirigida por
nuestra comunidad guaméense. Al final de la celebración de
la Misa de 10:00 a.m. del domingo, nosotros tendremos una
procesión con el Santísimo Sacramento a través de los
predios parroquiales, deteniéndose a bendecir los altares
(lanchos) devocionales tradicionales, destacando nuestra
reverencia y respeto a la Presencia Sacramental de Cristo
entre nosotros. Finalmente continuaremos hacia el santuario
de la Iglesia de la Misión Vieja para la Bendición y para plegarias.
Nosotros valoramos el regalo de la Eucaristía el cual el
Concilio Vaticano Segundo ha llamado “la fuente y la cumbre
de la vida Cristiana…” (Lumen Gentium, 11.) Pero este regalo
maravilloso del Mismo Jesús hacia nosotros lleva consigo
una responsabilidad grande de nuestra parte. Al nosotros
reverenciar la Presencia Verdadera de Jesús en medio de
nosotros, nosotros también somos llamados a ser la
“presencia verdadera” de Cristo en nuestro mundo.
Nosotros tenemos la obligación de estar “presentes”
verdaderamente a nosotros mismos y a nuestros hermanos
y hermanas a través de obras de caridad, de comprometernos
a la reconciliación y a buscar sin tregua la justicia. Este
no es solamente nuestro trabajo, este es el regalo de
Cristo—la Presencia y el Obsequio—para nosotros y a través
de nosotros, hacia los demás.
A través de la Parroquia:
¡Bienvenidos a la Comunidad Católica Lituanénse!
¡Sveiki Atvyke! ¡Bienvenidos! Una bienvenida especial a
los hermanos y hermanas de la comunidad Católica
lituanénse, que estarán reuniéndose para la Misa a las 2 pm
el cuarto domingo de cada mes en nuestra Capilla
Parroquial, comenzando este fin de semana. Una bienvenida
especial para el Padre Zilvinas Jakstas, quien estará
presidiendo en las liturgias y realizando su ministerio a la
comunidad. Estamos felices dándoles la bienvenida a
nuestros hermanos y hermanas lituanénse que visitan
nuestra Parroquia de la Misión de San Luis Rey y haremos
todo lo posible para hacerles a ellos sentirse bienvenidos y
en casa.
No olviden marcar sus calendarios para Navidad en Julio,
el fin de semana del 9 y 10 de julio. Esta celebración
maravillosa de productos artísticos de calidad, de artesanías
y comidas deliciosas, de gran música y de mucha diversión
para la familia entera, beneficiará nuestra escuela parroquial
Montessori de la Vieja Misión. Este será el segundo año que
celebramos la fiesta con una feria también. ¡Como oferta
especial para nuestros feligreses, habrá boletos de preventa
disponibles con un descuento increíble de 75%! Ustedes
pueden comprar los boletos afuera del Centro Serra después
de las Misas del fin de semana, en la Escuela o en la Oficina
Parroquial. El último día para obtener los boletos es el 8 de
julio al mediodía. ¡No esperen!
En nuestra campaña 3 X 15, ya hemos reunido más de
$180,000 hacia la construcción de la Cancha Deportiva
Nuestra Señora de Guadalupe y Estacionamiento. Este mes
nosotros continuaremos recaudando hacia la campaña
3 x 15, en la cual las familias se comprometen a donar $15
durante 3 meses seguidos (o un total de $45) hacia la
Cancha Deportiva. Hasta la fecha, más de 1,000 familias han
hecho el compromiso. Por favor, consideren hacerlo ahora si
no lo han hecho ya. Gracias por su generosidad
acostumbrada.
Dios los Bendiga,
Padre Chuck
Querida Familia Parroquial,
¡Paz y todo bien! El Evangelio de hoy de Juan (3:16) es ciertamente una de las citas más famosas de Jesús del Nuevo
Testamento: “Tanto amó Dios al mundo, que le entregó a su
Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino
que tenga la vida eterna.” ¡Qué lectura tan apropiada para la
celebración de hoy de la Solemnidad de la Santísima Trinidad.
Generalmente, en la Eucaristía, el sacerdote saludará la
congregación con una bendición invocando “la gracia de
nuestro Señor Jesucristo, el amor del Padre y la comunión
del Espíritu Santo.” Gracia, amor y comunión. Nosotros profesamos como un principio central de nuestra Fe Cristiana
nuestra creencia en Dios Padre, Dios el Hijo y Dios el Espíritu
Santo—una realidad espiritual “concreta” revelada a nosotros
por Jesús. Es esta creencia medular la que nos une a nosotros con otros Cristianos y al mismo tiempo nos separa de nuestros hermanos y hermanas judíos y musulmanes. Nosotros no creemos en tres dioses; nosotros creemos en un solo Dios en tres personas.’
Querida Familia Parroquial, ¡Paz y todo bien! ¡Y Feliz cumpleaños!
Tradicionalmente, nosotros celebramos el Domingo de Pentecostés— la fiesta del descenso del Espíritu Santo sobre los
discípulos de Jesús—como el cumpleaños de la Iglesia. Nuestras
lecturas de este fin de semana nos dan realmente una
razón para la celebración.
La lectura primera de los Hechos de los Apóstoles (Hechos
2:1-11), llamado también, “el evangelio del Espíritu Santo”,
nos habla desde la perspectiva de un testigo visual. La cuidad
de Jerusalén está en llamas. Los seguidores de Jesús,
alejados secretamente por más de seis semanas, después de
la Muerte y Resurrección del Señor, han surgido de sus escondites.
Ellos han sido transformados de debilidades espirituales
de 97 libras en hombres y mujeres llenos de fe, de
confianza y de pasión. Ellos están preparados ahora para
decir la verdad al mundo entero—en cada uno y en todos los
lenguajes sobre la Buena Nueva de la llegada de Jesucristo.
Ellos no solo hablan “en lenguas”, sino que los que hablan en
lenguas diferentes los entienden a ellos.
La lectura de Juan (20:19-23) muy breve, pero muy conmovedora,
provee la base para esta confidencia nueva y difícil
de comprender. El mismo Jesús viene a Sus apóstoles y confiere
sobre ellos el Soplo de Su Propio Espíritu, dándole el
poder para ser agentes de paz y de reconciliación—en Su
nombre—para todo el mundo. Nosotros no solo somos los
descendientes espirituales de este Pentecostés primero,
nosotros somos también participantes en ellos. Jesús nos da
Su Espíritu para vivir Su Evangelio y para predícarle la Buena
Nueva a todo el mundo por el ejemplo de nuestras vidas.
Es costumbre también para nosotros como Católicos, celebrar
la unidad y la diversidad de nuestra comunidad de fe.
Cuando le preguntaron al gran escritor irlandés James Joyce
cómo describiría él la Iglesia Católica, él respondió “¡Aquí
llega todo el mundo!” Aquí, en la Misión de San Luis Rey,
nosotros tratamos de reconocer y de celebrar los regalos
tremendos de la presencia de todo el mundo—de cada una
de las personas, de cada una de las comunidades: de la comunidad de habla inglesa a la comunidad latina; de los samoanos a los filipinos, de los guameños a los vietnameses,
de los chinos, de los italianos, de los irlandeses, de los portugueses, de los franceses y de sus descendientes. Sin mencionar nuestras familias militares. Y no olvidemos a los de Lituania que vienen aquí todos los Advientos a celebrar las fiestas. ¿Dejé fuera a alguien? Yo espero que no. Definitivamente, decimos con orgullo: “¡Aquí viene todo el mundo!”
A través de la Parroquia:
Hablando sobre nuestra diversidad, nosotros le damos la
bienvenida a los hermanos y hermanas de la comunidad
nativo-americana que están aquí este fin de semana para
celebrar el Pow Wow Indio Anual en la Misión Vieja. Le damos
gracias al Señor por sus regalos tremendos del Espíritu y
por sus formas de ellos compartir con nosotros la riqueza de
las tradiciones de su cultura Nativo Americana y de sus tradiciones.
Gracias especiales a los miembros de la Banda Luiseño—
a la gente nativa de esta área y a sus descendientes
cuya presencia y testimonios anteceden a la Misión misma.
¡Muchas gracias a todos los que ayudaron a llevar a cabo
nuestro Pasadía de Apreciación a los Ministros este fin de
semana el cual fue un gran éxito! Más de 600
(¡correctamente --600!) feligreses se reunieron para celebrar
los dones del ministerio que se nos ha dado aquí en la Misión
de San Luis Rey. Personas representando más de 60
ministerios activos se reunieron para distracción, camaradería
y comida. Gracias por responder generosamente a esa
llamada de Dios hacia el servicio y, si estás buscando una
forma de servicio, te damos la bienvenida. Llama a la Oficina
Parroquial y déjanoslo saber.
Bienvenidos sean los frailes Franciscanos Mike Minton y
Victor Vega, quienes estarán con nosotros este verano. El
Hermano Mike estará trabajando aquí en la Parroquia, mientras
el Hermano Victor estará estacionado en la Misión Vieja…
También, me place comunicarles que dos caballeros de
esta área estarán entrando a la comunidad Franciscana en
nuestra casa de novicios en Portland, Oregon este septiembre.
Mark Beglin, un miembro de nuestro programa “covenant” (de convenio), vivió y trabajó un año en nuestra Misión antes de mudarse al área de San Francisco. Garrett Collins proviene de San Marcos. Estos dos hombres han estado participando continuamente en nuestro grupo de oración y de discernimiento. Si eres un hombre católico, soltero, entre los años 25 a 50 y desearías conocer más sobre nuestra forma de vida Franciscana, ten la libertad de comunicarte con Padre Adrian, Padre Luis, o conmigo.
Dios los Bendiga,
Padre Chuck
Querida Familia Parroquial,
¡Paz y todo bien! Esta semana nosotros celebramos la
Ascensión del Señor, un acontecimiento importante que
marca la transición de la Resurrección del Señor a la llegada
del Espíritu Santo en Pentecostés. Todos los años, al nosotros
celebrar esta fiesta, se me recuerda un mural maravilloso
pintado en la pared trasera de la Parroquia de la Ascensión
en Portland, Oregon donde trabajé durante mis primeros
años de sacerdocio. El artista, José Solís, un miembro de
la parroquia, había colocado la figura de Jesús ascendiendo
en la gloria exactamente sobre la puerta del santuario. ¡La
figura del Señor está rodeada por Sus ‘discípulos’, cada uno
de ellos, lleva la “faz” de un miembro actual de la parroquia!
Los feligreses al salir de la iglesia cada domingo están conscientes,
definitivamente, de la Ascensión del Señor—y de su
papel en ella.
Querida Familia Parroquial, ¡Paz y todo bien! Vamos a comenzar con una categoría de “Jeorpardy” este fin de semana: Palabras Famosas Finales. ¿Recuerdas tú algunas “palabras famosas finales” de la clase de historia? “¿Tú también, Brutus?” (Julio Cesar). “Yo lamento tener solo una vida para darle a mi patria.” (Nathan Hale). “Yo debería de estar en Filadelfia” (WC Fields,
humorista).
Querida Familia Parroquial, ¡Paz y todo bien!
El Evangelio de este fin de semana, de Juan (14:1-14), es uno que se lee frecuentemente en las Misas de funerales y por una razón muy buena. Nosotros encontramos a Jesús en un momento doloroso particularmente en su ministerio. El está con sus discípulos compartiendo su cena de Pascua final con sus amigos íntimos, las personas que El amaba más en la tierra. El sabe que El pronto va a experimentar su propio sufrimiento y su muerte y se le está destrozando su propio corazón. Sin embargo, El está aún capacitado para consolarlos y alentarlos, aún cuando El sabe muy bien que ellos mismos, por lo menos durante un tiempo, lo
van a negar y a abandonar a El.
Jesús le promete a sus discípulos y a nosotros un lugar con El
mismo. El dice “En la casa de mi Padre hay muchas habitaciones.”
(Juan 14:2). Algunas traducciones usan la palabra “mansiones.” Yo prefiero ésta. Imagínense, la gente que ha luchado tan duro en la vida deberían de recibir no un apartamento pequeño o un “bungalow”, sino un palacio increíble. ¡Qué signo de la justicia de Dios y de bondad amorosa y súper abundante! Jesús nos promete también que El… “volveré y los llevaré conmigo, para que donde yo esté, estén también ustedes.” (Juan 14:3). Dios nunca va a abandonarnos, nosotros tenemos la promesa de Jesús al llegar
nuestras vidas a su final, El mismo nos escoltará a nuestro
hogar en el paraíso donde nosotros nunca más conoceremos
el dolor, la pobreza, la confusión, la duda o el miedo.
Esto no será fácil. Nosotros estamos llamados a tomar en serio la palabra de Jesús y a confiar en El: en fe y “con” fe. Esto requiere una confianza grande, un gran valor y fortaleza y sobre todo, estar de acuerdo a entregarse totalmente al amor de Dios. Nosotros no podemos hacerlo solos, nosotros necesitamos la gracia del Espíritu de Jesús. Necesitamos también el apoyo de unos a otros a través del camino. Esto es lo que nosotros continuamos celebrando y aprendiendo al integrar el mensaje de confianza y de gozo de Pascua de Resurrección en nuestras vidas.
Sobre la Parroquia
Desempleados en la Misión Antigua. Como ustedes ya sabrán, el jueves pasado, 12 de mayo, once empleados de la Misión Vieja de San Luis Rey perdieron su trabajo. Al igual que otras instituciones, corporativas o caritativas, la Misión Vieja ha sido afectada severamente con la reducción económica de los años recientes. Los recortes de personal están dirigidos a ayudar a la Misión Vieja a estabilizar su situación financiera. Los recortes han sido dolorosos para todos los concernidos. Nosotros les debemos agradecimiento y gratitud a todos los que han ofrecido su servicio generoso por tantos años y nosotros los conservaremos a ellos y a sus familiares en nuestras plegarias…
De acuerdo a Padre David Gaa, OFM, Director Ejecutivo de la
Misión Vieja, a pesar de los recortes de personal, las actividades
diarias no se afectarán. La Iglesia de la Misión histórica de la Misión Vieja continuará abierta diariamente a los visitantes y a los feligreses. La tienda de regalos, el centro de retiros y las actividades del cementerio continuarán funcionando al igual que el “Heritage Ball” y otras celebraciones. Los planes continuarán hacia una campaña de capital y de proyectos futuros tales como preparar y asegurar la iglesia de la Misión Vieja contra terremotos.
Muchos feligreses y otras personas ignoran que la Vieja Misión
y la Parroquia son dos entidades institucionales separadas
con organizaciones, programas y finanzas separadas
completamente. La Parroquia no está afectada directamente
con las reducciones de personal de la Misión Vieja. Los Frailes
Franciscanos viven en la Misión y sirven la Vieja Misión y
la Parroquia. Nosotros hemos estado aquí desde 1798 y todavía
estamos aquí “vivos y activos.” Muchos de los miembros de nuestra familia parroquial tiene conexiones profundas con la Misión Vieja, a través de su historia familiar y de sus raíces o por su experiencia propia como visitantes, asistentes o retiros o como voluntarios. En los años recientes, hemos trabajado duramente para crear un espíritu más fuerte de co-operación y de compartir que continuará existiendo. Nosotros le damos nuestro apoyo de todo corazón a la Misión Vieja durante este tiempo difícil y le agradecemos a Padre David, a su personal y voluntarios por su ayuda tremenda y por su sacrificio personal.

Dios les bendiga,
Padre Chuck
Querida Familia Parroquial, ¡Paz y todo bien!
Ustedes habrán observado que en todas nuestras lecturas de los domingos, durante esta estación de
Pascua de Resurrección, nosotros hemos estado recibiendo dos Evangelios por el precio de uno. El primer Evangelio—la primera lectura es tomada generalmente de los Hechos de los Apóstoles, que en efecto, es la Parte número II del Evangelio de Lucas. Hechos de los Apóstoles trata principalmente
de la experiencia de la comunidad Cristiana inicial y provee un recuento inestimable de las maneras de los apóstoles de Jesús haber sido transformados en y a través de la Resurrección, de la Ascensión y de llegada del Espíritu Santo en Pentecostés. Esta es cláramente la iglesia de la “Pascua” - una comunidad de creyentes dando testimonio confidencial, a través de sus propias vidas sobre el poder del Señor Resucitado. La lectura del segundo Evangelio provee una meditación retrospectiva sobre la vida, las enseñanzas y el ministerio de Jesús. De la perspectiva de Su Resurrección, nosotros reflexionamos hacia atrás sobre las palabras y las acciones de Jesús y comenzamos a conectar los puntos.
Querida Familia Parroquial, ¿Han ustedes disfrutado (o sobrevivido) de un viaje largo con la familia o con amigos? ¿Han compartido alguna vez un vuelo largo sentado al lado de un extraño y observado que al final del viaje ustedes se han convertido rápidamente en Amigos de su compañero viajero? ¿Qué tal solamente un día durante una caminata con tu vecino? Algo ocurre cuando se comparte la carretera
(o el cielo o el camino) con otra persona. La conversación comienza; se hacen puntos de contacto. Surgen amistades. La gente se acerca. Bueno, no siempre. Algunos viajes son unos desastres absolutos. Vamos a aceptarlo. Pero, por lo menos, la posibilidad de un vínculo más profundo existe allí,
en el mismo viaje.
Querida Familia Parroquial, ¡Cristo resucitó! ¡El ha resucitado verdaderamente! ¡Aleluya, Aleluya!
Felices Pascuas de Resurrección a todos los miembros de la familia parroquial y a todos los visitantes y los invitados. ¡Bienvenidos! ¡Mil gracias a ustedes al unirnos a todos los Cristianos a través del mundo este Domingo de Resurrección, cuando celebramos la victoria definitiva de Nuestro Señor Jesucristo sobre el pecado y sobre la muerte!
Yo pienso que no hay una reflexión mejor para ofrecerles que la del sermón de Pascua de Resurrección ofrecida por San Juan Crisóstomo (327-407), el Patriarca de Constantinopla. Este sermón hermoso se proclama todavía en las iglesias de nuestros hermanos y hermanas ortodoxos y nos habla a todos nosotros.
Que el gozo y la paz de la Pascua de Resurrección arda en sus corazones a través de todo el año. ¡Que sea para Cristo la gloria y el poder por siempre y eternamente! ¡Amén!

¡Paz y todo bien!
Padre Chuck
Querida Familia Parroquial,
¡Paz y todo bien! Aquí estamos al comienzo de la Semana Santa, este tiempo, el más sagrado y más solemne del año entero de la Iglesia en el cual vamos con Jesús en la jornada, hablando en forma literal, de “Hosana” hacia “Aleluya.” Este es el tiempo cuando necesitamos dejar a un lado y permitir al Espíritu de Jesús moverse dentro y a través de las liturgias profundamente hermosas, marcando Su Pasión, Su Muerte y Su Resurrección. Nosotros estamos sumergidos en el poder de la presencia de Dios en la Palabra y en el Sacramento -- impregnando los sentidos a través de la canción, de los gestos y de los símbolos. Nuestro sentido de tiempo regular está suspendido al nosotros entrar en armonía con el ritmo y con la cadencia de nuestras tradiciones profundas: nuestros corazones buscan y entran en el corazón del mismo Jesús.
La semana comienza con el Domingo de Pascua, marcando la entrada sagrada de Jesús a Jerusalén, rodeado de una muchedumbre extática, moviendo ramas de palmas y arrojando sus abrigos al suelo para hacer una alfombra real para la llegada del Rey.
Nos emocionamos a través de la semana al comienzo del Tríduo: los tres días sagrados dedicados a la Pasión, la Muerte y la Resurrección del Señor. El Jueves Santo nosotros celebramos la Ultima Cena de Jesús con Sus discípulos. El ambiente es sombrío, conmovedor e íntimo. Este día se llama también” maundy” (del latín “mandamus” - “somos enviados”), refiriéndose a Jesús “enviando” o “mandando” a Sus discípulos y guiándolos a vivir vidas de servicio humilde en Su nombre. Como parte de la liturgia
de la noche de la Ultima Cena, nosotros imitamos a Jesús, en forma literal, lavándonos los pies unos a otros y celebrando la institución de la Eucaristía. Luego, los altares se deshacen mientras procedemos con el Cuerpo de Cristo a la Iglesia de la Misión Vieja para un tiempo de oración y de adoración.
El Viernes Santo. En nuestra oración y en nuestra liturgia, nosotros entraremos al misterio tremendo de la Pasión de Jesús: Su arresto, Su encarcelamiento, Su tortura y Su muerte en la Cruz. Una representación “viva” del Evangelio será provista por los estudiantes de nuestra escuela parroquial en la liturgia de la mañana. Por la tarde de ese día, El Vía Crucis, organizado por la comunidad hispana, procederá la Liturgia de la noche que consistirá de la Pasión del Señor, incluyendo la adoración de la Cruz. Durante
el día estamos invitados a tomar tiempo para oración personal y reflexión.
Querida Familia Parroquial,
¡Paz y todo bien! El Evangelio del domingo de Juan (11:1-45) completa la trilogía de los “escrutinios” que la iglesia ha observado tradicionalmente en la preparación de los catecúmenos y de los candidatos para Bautismo y recepción total en la comunidad de fe de Pascua de Resurrección. En la lectura dramática de hoy, Jesús resucita a su amigo Lázaro (su nombre significa “Dios es mi ayuda”) de la muerte.
Jesús ordena “¡Quiten la losa!” ignorando la oposición de Mateo, de que su hermano ya llevaba cuatro días de fallecido. Lázaro sale adelante, “atado… con vendas y su cara… envuelta en un lienzo” Claro que este milagro prefigura la propia muerte de Jesús y de su Resurrección. Pero la similitud termina aquí. Lázaro conserva la ropa suya: él morirá eventualmente de muerte natural. Sin embargo, Jesús en su Resurrección dejará atrás Su ropa de entierro. El no la necesitará más adelante.
Al nosotros progresar en nuestra jornada de Cuaresma, le pedimos al Señor que “quite la losa” que nos mantiene “enterrados” espiritualmente y separados de la luz y de la vida de Cristo, la piedra del miedo, de la indiferencia, de la desesperación, del coraje y de darle abrigo al resentimiento. El peñón de compulsiones y de adicciones que nos mantienen aislados y en obscuridad, excitándonos que vivamos plenamente y disfrutando una vida “santa” y total en comunidad con nuestros hermanos y hermanas.
Nosotros no podemos quitar la losa por nuestra cuenta. Solo el Señor puede hacerlo. Al igual que María y Marta, nosotros estamos retados a una fe profunda—a confiar completamente en la presencia de Dios en nuestras vidas, en el cuidado tierno por cada uno de nosotros y en el poder de Dios para restaurarnos a la vida en su totalidad.
Nuestras disciplinas de Cuaresma de oración, de ayuno y de dar limosnas no se terminan en si mismos. Ellas no están dirigidas a construir carácter o hacernos más virtuosos o autosuficiente moralmente. Todo lo contrario, ellos están dirigidos a ayudarnos a reconocer lo vulnerables que somos realmente; cómo dependemos completamente de Dios por todo lo bueno que existe en nuestras vidas. Esta condición de vulnerabilidad nos prepara a estar más abiertos a Dios, más atentos a Su Presencia, más receptivos al poder sanador de Dios y a Su luz. Nosotros estamos todos unidos en ésto, por eso vamos a continuar orando por nosotros, por cada una y por nuestro mundo en lucha, mientras le pedimos al Señor a “¡Quitar la losa!”
Otro tema sobre la Parroquia: Muchas gracias a los Franciscanos que han sido tan amables al acompañarnos en nuestra jornada de Cuaresma: Los Frailes Mario DiCicco, Javier Díaz, Dan Lackie, Keith Warner y Hernán López Castellanos… Gracias especiales a los Frailes Dan y Hernán por sus presentaciones y prédicas.
Unas líneas sobre 3 x 15 (3/15): Ustedes habrán notado los signos de colores rojo, blanco y azul de 3 x 15 (3/15) a través de toda el área parroquial. Esta semana estamos dándole un final a nuestra campaña a favor de la Cancha Deportiva NSG y del estacionamiento. El proyecto envolverá el pavimento de asfalto tan necesario y la preparación de un área de 80,000 pies directamente detrás del Centro Serra. Los fines de semana el área proveerá estacionamiento para más de 140 vehículos. Durante la semana, la misma servirá el propósito principal de proveer el espacio tan necesitado para los deportes y las actividades recreativas de nuestros niños parroquiales y de los adultos con áreas designadas para voleibol, “tetherball”, baloncesto y una pista de caminar y de correr.
Gracias mil a su generosidad tremenda, hemos recaudado ya el 40% de nuestra meta de $330,000. Si durante los tres meses próximos (abril, mayo y junio) cada feligrés dona por lo menos $15.00 al mes ($45,000 en total), nosotros podremos llegar fácilmente a nuestra meta a tiempo para completar nuestro proyecto a fines de junio. Se proveerán sobres marcados especialmente. Por favor consideren hacer una donación si aún no la ha realizado. . “3 x 15 (3/15): Unidos podemos.”
Dios les bendiga,
Padre Chuck
Querida Familia Parroquial,
¡Paz y todo bien! Este fin de semana, la Iglesia celebra el punto medio de la estación santa de Cuaresma.
Por tradición, éste se le llama el Domingo Laetare o Domingo Rosado. La palabra “laetare” viene de la
plegaria de introducción (o introito) en latín para la Misa y significa “¡Regocijémonos!” Para destacar este día sorprendentemente gozoso, el sacerdote viste colores rosados en la Misa—un recordatorio visual de que la Cuaresma no es el fin por si sola, sino más bien, un camino hacia el gozo y la belleza de la Pascua o de la Resurrección del Señor. ¡Esperen amigos, estamos en la mitad del camino!
¿Entónces, dónde exactamente estamos ahora que nos encontramos en la mitad del camino? ¿Qué
esperanzas has tenido, qué promesas hiciste cuando comenzamos el Miércoles de Ceniza? ¿Qué
diferencias quieres tú ver en tu vida espiritual? ¿En tu relación con Dios? ¿Contigo mismo? ¿Con otra
gente? ¿Has notado ya algo distinto? ¿Estás descorazonado y sientes deseos de dejarlo todo? Bienvenido
a la raza humana. Si la Cuaresma solo se tratara sobre nosotros, debería de haber realmente una razón
para frustración y para desaliento. Nosotros siempre estamos encontrándonos nuestras limitaciones.
Nosotros todos nos encontramos conscientes de lo difícil que es cambiar, lo difícil que es aceptar el
cambio. Pero la Cuaresma no solo trata sobre nosotros. Se trata de la gracia de Dios, de la presencia de
Dios y de la paciencia de Dios con nosotros en nuestra jornada.
En el Evangelio extenso de hoy de Juan (9:1-41), Jesús, en su gracia, restaura la vista de un hombre ciego
de nacimiento. El hombre ni pidió ser sanado; Jesús solo fue a trabajar y lo curó. Su amor y su poder de
sanación fueron un regalo puro y gracia total. Jesús está ‘presente’ plenamente para el hombre.
Gentilmente y con ternura—como si El tuviera todo el tiempo del mundo—Jesús se dobla, escupe sobre
un poco de tierra para hacer una mezcla y luego la unta sobre los ojos cerrados del hombre. De nuevo, al final del suceso, Jesús está “presente” del hombre—recién llegado y se envuelve en una conversación la cual sella la sanación espiritual del hombre y de la conversión.
Jesús viene a cada uno de nosotros en nuestra ceguera espiritual, ofreciéndonos sanación y fortaleza,
perspicacia nueva y bienestar. La mayoría de nosotros llega a aceptar y a entender el regalo solo
gradualmente. Esto toma tiempo y esfuerzo y mucha paciencia: Esto trata de progreso no de perfección.
Al tiempo nosotros comenzamos a confiar más en Dios, nosotros nos volvemos más confiados y más
conectados. Y, al igual que el hombre ciego pasado, nosotros nos preocupamos muchísimo menos sobre lo que otras personas dicen o piensan. ¡Por eso, espera! Estamos en una jornada unidos mientras el Señor continúa formándonos y guiándonos—con Su Presencia, Su Paciencia y Su Gracia.
Ahora en la Parroquia. En esta Cuaresma nosotros hemos estado ‘ayunando’ al no presentar anuncios de eventos en la Misa. Estamos tratando de enfocarnos completamente más en nuestra oración y nuestra adoración, confiando que podríamos anunciar los eventos importantes a través de la pantalla antes del comienzo de la Misa, del boletín parroquial y de nuestra página de internet.
Dios les bendiga,
Padre Chuck
To all Heads of Ministry’s,
Please be advised that there will be three separate rehearsals for the Holy Week Liturgies. I am passing on the dates so that you may distribute them to all the different ministers and also so that you are in the know.
There are not any specific details of the liturgy at this time. Father Adrian, Bill Bishoff, and Lupe Rios will decide how to arrange the training so that they can best utilize time efficiently. Please pass on these dates so our ministers know when the rehearsals are and inform them the details of who comes when will come later.
- For Holy Thursday: Monday 11th. from 7-9
- For Good Friday: Wednesday 13th. 7-9
- For Easter Vigil: Saturday 16th- 11-12 (confirmation and Baptisms) 1- 2:30 everyone else
Thank you so much.
Thomas Crowder, Head Usher
415 Venetia Way
Oceanside, CA 92057
(888) 888-2081 (Toll Free 24x7)
(760) 439-2022 Home
(760) 717-5452 Cell
(760) 439-9922 Fax
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Querida Familia Parroquial, ¡Paz y todo bien!
En el Evangelio de hoy, de Juan (4:5-42), Jesús se encuentra con la mujer samaritana en el pozo
antiguo de Jacob, en Sicar, un pueblo localizado estratégicamente en la frontera de Galilea. El es un extranjero en una tierra extranjera (los judíos y los samaritanos no se hablaban, generalmente.) El se encuentra con una mujer— una persona de reputación mala, quien es una extraña, una persona extranjera en su propia tierra. Jesús, aún cuando El está exhausto y sediento, se arriesga a hablarle a la mujer y de esa forma terminar en ella su alejamiento de Dios, de otras personas y de ella misma.
Al continuar el cuento, Jesús entra más profundamente en el “pozo” del alma de ella. El siente la pena de ella tan profunda—su sed espiritual por Dios y el amor de Dios en la vida de ella. El responde a esta sed tremenda con la promesa de “agua viva”: “El que beba del agua que yo le daré, nunca más tendrá sed.” El le dice a ella. Como siempre, Jesús, a través de su conversación, nos está hablando a cada uno de nosotros. A nuestros corazones y a nuestras almas. A nuestra sed espiritual profunda y a nuestra necesidad por significado y por motivación en nuestras vidas. Y El nos ofrece la misma agua viva del amor y la gracia de Dios que El hace a la mujer samaritana. ¡Pero vean aquí: Jesús nos ofrece el agua—gratis, libre sin pedir nada a cambio—menos la cubeta! Nosotros tenemos que sacarla.
Aquí estamos exactamente en la mitad de nuestra jornada de Cuaresma ¿Hambrientos? ¿Cansados? ¿Sedientos? ¿Has estado corriendo últimamente estando vacio—descubriendo que tienes más necesidades que recursos? ¿Dónde y cómo puedes obtener más recursos? ¿Renovar tu energía? ¿Restaurar tu espíritu? ¿Dónde encontrarás la fortaleza para completar la jornada hacia la Cruz y la Resurrección? ¿Cómo podrías lograr acceso al “agua viva” en que Jesús consiste y ofrece? Y además, ¿Qué vas a usar como cubeta? ¿Qué tal usando la cubeta de la oración? ¿La botella de ayuno? ¿La cantimplora de la limosna? En otras palabras, considera las herramientas y los implementos
espirituales disponibles para nosotros para obtener la gracia, la paz y la fortaleza durante este tiempo de renovación y de retiro. No olvidemos el poder restaurador de la palabra de vida de Dios del Sacramento, de la Escritura y de la Eucaristía. Ahora, adelante. ¡Toma un trago grande! ¡Disfruta un vaso de agua fresca y burbujeante! La vas a necesitar para el camino a seguir.
Este fin de semana, nosotros le damos la bienvenida a el Padre Mario DiCicco, ofm, Presidente saliente de la Escuela de Teología Franciscana de Berkeley, California. Padre Mario estará predicando en todas las Misas, acompañado y con la ayuda del Hermano Javier Díaz, ofm, un fraile estudiante asistiendo actualmente a ETF. Por favor acompáñenme a extenderles una bienvenida calurosa a Padre Mario y al Hermano Javier. La segunda colecta será destinada para nuestros frailes estudiantes . Gracias por su generosidad.

Dios les bendiga,
Padre Chuck
Querida Familia Parroquial, ¡Paz y todo bien! Este fin de semana, Domingo Segundo de Cuaresma, nosotros experimentamos la Transfiguración del Señor. En esta narración del Evangelio de Mateo (4:1-11), recibimos un “pre-estreno” de Jesús en Su gloria. Parado frente a Pedro, a Santiago y a Juan, Jesús revela algo sobre su presencia y sobre su identidad verdadera.
Querida Familia Parroquial,
¡Paz y todo bien! La lectura del Evangelio de hoy de Mateo (6:1-11) me recuerda al escritor irlandés Oscar Wilde, quien dijo, famosamente: “yo puedo resistir cualquier cosa excepto la tentación.” Yo creo que hay una sabiduría tremenda al igual que el humor en este comentario. Como seres humanos nosotros somos, débiles, destrozados y vulnerables—y a veces nos mantenemos abiertos a la distracción y a desorientación espiritual seria. Jesús comprende ésto en absoluto y no se excluye de
nuestras luchas y de nuestro dolor. El está listo para perdonarnos en nuestros fracasos.
Querida Familia Parroquial,
¡Paz y todo bien!
En el Evangelio de Mateo (7:21-28) de este fin de semana, Jesús reta a sus discípulos (y espero que
estemos incluídos) a que “caminemos lo que hablamos” - a que construyamos una base más firme en la práctica de nuestra fe. Sus palabras son más emocionantes este fin de semana al nosotros prepararnos a entrar en la estación alegre (si, alegre) de Cuaresma.
¿Qué puedo yo hacer, personalmente o qué podemos hacer nosotros como familia parroquial para profundizarnos más en nuestra fe? La respuesta que llega primero a mi mente es “Rezar.” Nosotros podemos, todos nosotros, podemos aprender a rezar más consistentemente, más sinceramente,
más pacientemente, más confiados. ¿Deseas crecer en tu relación con el Señor? Pues considera hacer una cita con Dios. Pues házlo; ponlo en tu calendario o en tu libreta de planes. Diez, quince minutos diarios, dos veces al día. Luego, cumple con tu cita. Colócate frente a Dios; dile a Dios sobre tu vida, tus necesidades, tus luchas, tus esperanzas y tus sueños. Y luego, quizá la parte más importante—deja a Dios responder. Eso significa, que necesitamos sentarnos tranquilamente, sin movernos demasiado y solo escuchar: el lenguaje de Dios es silencio.
Querida Familia Parroquial,· ¡Paz y todo bien!
¡Se dice que la frase “No se preocupen” aparece 366 veces en la Biblia (una vez en cada día del año, incluyendo los años bisiestos! Yo no puedo verificar ese dicho pero sí puedo verificar
fácilmente que en el Evangelio de Mateo (6:24-34) de esta semana, Jesús le dice a sus discípulos (y a nosotros, no una vez, sino en cinco ocasiones separadas, “No se preocupen.”
Querida Familia Parroquial,
¡Paz y todo bien! Con la lectura del Evangelio de este fin de semana (Mateo 5:38-48), estamos casi a la mitad de
nuestra reflexión continua sobre el Sermón de la Montaña. Aquí, Jesús establece su autoridad moral como el que
Dicta la Ley. El también le hace bien claro a Sus discípulos (y Sí, eso nos incluye a nosotros) que El exige un
estándar de conducta ética más alto de Sus seguidores que de los demás. Sí, El ha colocado la barra bastante alta.
Muchos de nosotros, no sin razón, podemos estar reaccionando fuertemente! “¡Esto es demasiado! Nadie puede
vivir así.”
Seamos francos. Este no es un Evangelio para entenderlo o para vivir de acuerdo a él. Pero el nos ayuda si lo
analizamos en contexto. La mayoría de las sociedades tradicionales, incluyendo la de los israelitas, permitían
alguna clase de revancha cuando se cometía un crimen: “esto por aquello”, o como lo permitía el Viejo
Testamento, “un ojo por un ojo” y “un diente por un diento”. Realmente, esto representa un progreso en las
relaciones humanas, al poner limitaciones ya concertadas a las penalidades por comportamientos inaceptables”
el castigo deberás ser apropiado, pero no deberá exceder el crimen.
Jesús encuentra que el estándar no es suficiente: esto puede resolver la situación inmediata, pero no hace nada
para evitar la violencia continua y creciente a largo plazo. El no nos está pidiendo que seamos pisoteados. Fuera
de una defensa propia totalmente justificable, Jesús está recomendando realmente una estrategia para vencer el
mal con el bien. Es el corazón de esta enseñanza lo que inspiró a Gandhi en su búsqueda por la justicia social.
Este mismo principio de resistencia (sin violencia) ha sido aplicado exitosamente en el movimiento de derechos
civiles en los Estados Unidos, en la liberación de Europea Oriental de los azotes del Comunismo—en las Filipinas,
en Africa del Sur y más recientemente en los movimientos de reforma social de Tunisia y Egipto.
Jesús llama para un final a la violencia a través de medios pacíficos. Esta es una actitud que requiere una
disciplina tremenda, control propio y fe en Dios. Las metas y los medios que Jesús expone para lograr estos fines
no solo son posibles sino que son necesarios absolutamente para alcanzar la paz y la justicia verdadera y durad
era. Pero las mismas comúnmente llegan a expensas de un compromiso tremendo, de trabajo duro y de sacrificio
propio. Nosotros solamente podemos esperar a triunfar a través de la gracia de Dios y de la cooperación nuestra
con esa gracia.
Más Sobre La Parroquia.
Este es un momento de gracia tremenda para nuestra familia parroquial al prepararnos para la próxima estación
santa de Cuaresma. Primeramente, nosotros estaremos ofreciendo el Sacramento de la Unción de los Enfermos
el fin de semana del 5 y 6 de marzo en varias misas de esa fecha… El Miércoles de Ceniza (9 de marzo), estaremos
ofreciendo varios servicios de la distribución de cenizas… Temprano en abril ofreceremos experiencias de
Cuaresma para reflexionar para la parroquia entera.
También, en esta Cuaresma estaremos introduciendo una reconfiguración de los asientos en el Centro Serra.
Hace un tiempo hemos estado observando la necesidad de proveer un arreglo de los asientos que permita una
visibilidad mayor, un acceso más fácil (especialmente para aquellos que requieren facilidades especiales de
movilidad) y una experiencia más rica de nuestras liturgias. Básicamente, nosotros estaremos adaptando un
arreglo del tipo de “anfiteatro”, con el altar sirviendo como punto de enfoque de nuestra adoración y
celebración. Nosotros le damos la bienvenida a sus sugerencias mientras trabajamos en esta organización nueva
de nuestro espacio de adoración.
Dios les bendiga,
Padre Chuck
Querida Familia Parroquial, ¡Paz y todo bien!
Hace un tiempo se consideraba muy bien el que la gente joven usara una pulsera con las letras tejidas:
“WWJD” (“What Would Jesus Do?” “¿Qué haría Jesús?” en español. Este fin de semana el Evangelio sugiere la posibilidad de un monograma diferente: “¿QPJ”? Qué Pensaría Jesús?” o quizá mejor, “CPJ” “¿Cómo Pensaría Jesús?”
En nuestra lectura de Mateo (5:17-37) Jesús nos dejó saber exactamente cómo y qué piensa El. En esta sección la cual es realmente una continuación del Sermón de la Montaña, El establece y solidifica Su autoridad moral y educativa. Dirigiéndose a Sus discípulos, El les reafirma y los consuela: “No crean que yo vine a suprimir la Ley o los Profetas; No vine a suprimirla, sino para darle su forma definitiva.” Luego El procede a considerar como ejemplo tres preceptos importantes que contienen los Diez Mandamientos. Donde al principio, El hace bien claro desde el principio la importancia de la conexión entre la acción que la Ley condena y las intenciones de la persona que contempla el acto en cuestión.
Para Jesús, pensar así como actuar tiene consecuencias morales importantes. En todos los casos, El llama la ley más allá: el “matar” está censurado por la Ley; “matar” a alguien con nuestro coraje, resentimiento, palabras ofensivas, chisme difamador o calumnioso, o el odio implacable están a la par con el hecho en si: Romper los votos matrimoniales representa una traición seria a la confianza. El tomar como objeto a otras personas, considerándolas primeramente como objetos de nuestros dones o entretenimiento, hace también un daño terrible. Igualmente ocurre con mentir y con otros defectos de carácter que debemos mencionar. En todos estos casos, Jesús está advirtiendo a sus discípulos (y a nosotros) a examinar sus/nuestros motivos reales así como las intenciones y a tener responsabilidad sobre éstas “acciones” internas.
¿CPJ? ¿Qué pensaría Jesús sobre dicha persona en especial, su situación y sus relaciones? El es claro. El ve las personas abiertamente y con compasión; El se abstiene de hacer juicios y de condenar a los demás, dando a cada una de las personas con las que El se encuentra la oportunidad de cambiar su forma de pensar y de su corazón. El nos reta a que hagamos lo mismo—a experimentar una integridad mayor y paz interior trabajando con la gracia de Dios para lograr que nuestros interiores estén de acuerdo con nuestros exteriores.
Es un trabajo fuerte. Si nosotros fuéramos juzgados con una corte legal por causa de nuestros pensamientos solamente, no muy pocos de nosotros estaríamos viviendo ‘un mal tiempo’ por los ‘crímenes pequeños’ que hemos cometido en nuestros corazones a través de resentimientos y actitudes de juzgar solamente. El cambio, la conversión de corazón necesaria para un crecimiento espiritual genuino solo puede lograrse al nosotros abrirnos a la gracia de Dios y a la ayuda de nuestros hermanos y hermanas. ¿QHJ? ¿Qué haría Jesús? El nos diría que empezáramos a movilizarnos.
Informe Sobre las Becas: La “carta” de la semana pasada contenía un anuncio sobre el establecimiento del Fideicomiso Tom y Adele E. Davis que proveerá becas para estudiantes de la Escuela Parroquial Montessori de la vieja Misión. La oferta inicial proveerá un donativo de $10,000 para proveer cinco becas de media matrícula $2,000 cada una… Sin embargo, muchas cosas pueden suceder en una semana. Desde la oferta original, el Señor Davis ha ofrecido generosamente, $10,000 para añadir a la oferta original duplicando dólar por dólar su donativo parroquial. Eso significa que tenemos la oportunidad de proveer alrededor de 15 becas este año escolar. Hemos recibido $2,000 de una familia parroquial. Solo necesitamos cuatro donativos adicionales similares para lograr nuestra meta.
Muchas gracias al Sr. Davis por su generosidad y a ustedes, nuestros feligreses, por su ayuda también.
Dios les bendiga, Padre Chuck
Querida Familia Parroquial, ¡Paz y todo bien!
En el Evangelio de esta semana, Mateo (5:13-16), Jesús les dice a sus discípulos (y a nosotros) que ellos/que nosotros somos la “sal de la tierra.” El lector moderno de estas palabras puede pensar: “¿Pues, y qué? La sal es barata: de hecho, este es un artículo básicamente gratis en los restaurantes. Y además, la sal, después de todo, no es lo mejor para ti. De hecho, ¿cuántos de nosotros estamos en dietas sin sal por razones de salud?”
Querida Familia Parroquial, ¡Paz y todo bien!
En la lecturas del Evangelio de esta semana, de Mateo (5:1- 12), nos encontramos con Jesús en su ministerio público. En este pasaje, Jesús nos anuncia Su programa, Su agenda y Sus intenciones para todo el mundo. Es algo así como su dinero a su Estado de la Unión. Pero es totalmente diferente a cualquier discurso dado por cualquier político o funcionario estatal de cualquier descripción.
En esta enseñanza, la cual llamamos “las Bienaventuranzas”, Jesús establece firmemente su convicción de que, a pesar de cualquier obstáculo, la voluntad de Dios sobre justicia y equidad se realizarán en Su Reino. El nos asegura a cada uno de nosotros que Dios se identifica con nuestras luchas por nuestro sufrimiento. El nos dice que Dios nunca se olvidará de nosotros ni nos abandonará.
Jesús nos muestra que en la enseñanza, que llamamos actitudes o dichas de los seres humanos, estas “actitudes de actuar” no son dichos sentimentales solamente, sino parte de ambas; de la unión espiritual y de la realidad. El demuestra el poder y la importancia de éstas a través de su vida, de su sufrimiento, de su muerte y de triunfo. El misterio del mal de la injusticia, de la violencia de cualquier odio—es vencido por
el Misterio Pascual. El Dios que nos hizo nunca nos abandonará.
Esta semana nosotros alabaremos la Semana de las Escuelas Católicas a través de los Estados Unidos. Nosotros estamos orgullosos de nuestro sistema de educación Católica—el más antiguo y es la red educativa privada más antigua y más grande de este tipo del mundo entero. Muchos de nosotros, incluyéndome
yo, somos beneficiarios de la educación Católica. Por más de 200 años, las escuelas Católicas—dirigidas por
laicos y/o religiosos—han provisto a millones de niños una educación basada en la fe y centrada en Cristo la cual ha enriquecido sus vidas y a través de ellos, a nuestra sociedad entera.
Hoy, nosotros saludamos a nuestros estudiantes, maestros, y al personal de nuestra escuela Montessori de la Misión Vieja. Por alrededor de 100 años, primero a través de la academia “Little Flower” (con las Hermanas de la Sangre Preciosa) y desde 1976 con la facultad de la Escuela Montessori de la Misión Vieja han tenido acceso a una educación Católica y de calidad. Actualmente, nuestra escuela parroquial, bajo el liderato de la Sra. Wanda King y de su personal increíble, tiene unos 225 estudiantes, de los cuales el 70% proviene de
familias parroquiales.
La Escuela Montessori, increíblemente, está financiada casi totalmente a través de las matrículas y por donaciones considerables de trabajo provisto por los padres y por miembros de la comunidad.
Nosotros le damos gracias al Señor por nuestra escuela parroquial y le pedimos a ustedes que nos ayuden a continuar nuestro compromiso con su visión y misión a través del siglo próximo. Su amor a mantener nuestra escuela en oración. Y muchas gracias a todos los que contribuyen con su tiempo, su talento y su tesoro hacia su éxito continuo.

Dios les bendiga, Padre Chuck
Querida Familia Parroquial, ¡Paz y todo bien!
En el Evangelio de hoy de Mateo (4:12-23), Jesús continúa en los primeros grados de un ministerio público. Después del evento de Juan el Bautista, El se aleja a Capernaún por las riberas del Mar de Galilea. Básicamente, ese retraimiento es algo así como un retiro estratégico. Después de este punto,
Capernaún servirá como un punto base para el ministerio público de Jesús. Jesús da su primer sermón en la sinagoga del pueblo. El cura la suegra de Pedro en su casa cerca del área. Más tarde, cuatro hombres rompen el techo de la misma casa para bajar un paralítico que es sanado por Nuestro Señor. Capernaún está bien situada—al oeste tiene la familia de Vía María (El Camino hacia el Mar) una ruta comercial antigua conectando a Egipto con las tierras de Mesopotamia (modernamente Siria, Turquía, Irac e Irán.) Al este ella abraza las orillas de una región llena de pueblos y aldeas numerosas. Estando accesible por barcos, ellas sirven como puntos de enfoque en el itinerario de Jesús.
Es precisamente en estos mares idílicos donde Jesús llama a sus discípulos mientras pescaban. Es interesante cómo las Escrituras nos dicen que Jesús los “vió” a ellos primero antes de El hablarles. Jesús los “vió” no solo en términos físicos—El los vió como ellos eran realmente en la profundidad de su ser y hasta qué punto ellos eran capaces de ser espirituales. Después de Jesús “ver” estos hombres, El los llamó de nuevo
alcanzando sus sueños, sus esperanzas, y sus anhelos más profundos. En un instante, ellos tiraron sus redes y le dieron la espalda a todo lo que ellos habían sabido o valorado para seguirlo a El. Inmediatamente, confiando en Jesús, ellos entregaron sus rutinas, su trabajo y todo el control que ellos imaginaban que tenían en sus vidas. Desde ese momento en adelante, sus vidas nunca serían igual.
Jesús nos “ve” a nosotros y nos “llama” igualmente. Nuestro Señor nos ve en toda nuestra humanidad—en nuestras fortalezas y en nuestras debilidades; en nuestros sueños propios, en nuestras esperanzas y luchas. El nos llama hacia El—no solo para sanarnos y fortalecernos, más bien para invitarnos a compartir con El Su ministerio de Proclamar la Buena Nueva del Reino de Dios. En este proceso contínuo de transformación
espiritual, nuestras vidas también, nunca van a ser igual.
Un tema que continúa al final de estas lecturas semanales es la celebración anual de la Semana de Oración Para la Unidad de la Iglesia. En el año 1908, los Frailes de Graymoor,miembros de una comunidad religiosa de la IglesiaEpiscopal en los Estados Unidos, entraron en la Iglesia Católica Romana formaron como un
grupo y desde entonces se han dedicado a la oración y a trabajar por la unión de la familia Cristiana. Aún cuando la unidad visible corporativa ha continuado eludiéndonos, nosotros podemos ver en una base diaria el respeto mutuo y la colaboración creciente entre los Cristianos de todas las tradiciones. Habiendo dicho esto, hay mucho trabajo para llevarse a cabo; la unidad dentro de la Iglesia y entre todos los Cristianos nunca se logrará a menos que o hasta que nosotros nos abramos completamente al Espíritu y nos comprometamos al proceso de aceptación y de reconciliación mutua. Nosotros aquí, en la Parroquia de San Luis Rey, podemos continuar haciendo nuestra parte a través de la oración, de la hospitalidad y del servicio. Como familia parroquial en la tradición Franciscana, nosotros estamos siendo retados en las palabras de Jesús
a Francisco, de “Reconstruir Mi Iglesia.”
Dios les bendiga,
Padre Chuck
Querida Familia Parroquial,
¡Paz y todo bien! El 15 de agosto del año pasado—solo fue hace seis meses—nosotros bendecimos y dedicamos la Cruz Franciscana de San Damiano que está suspendida sobre el altar en nuestro espacio de adoración. Es una imagen sumamente hermosa e imponente; nuestro Hermano Franciscano Vincent Nguyen derramó realmente su corazón y su alma en esta creación. Algo que yo he observado, sin embargo, y quizá ustedes lo observen también, es que cada vez que yo miro la cara de Cristo en esta cruz, Su mirada parece que me evade. Sus ojos casi nunca
captan la mirada del que lo mira. El siempre está mirando más lejos, hacia algo más allá de nosotros—hacia la “faz” de Dios. Esto no es una coincidencia; esto es el propósito de cada uno y de todos lo iconos—de llevarnos más allá de la imagen misma, más allá de nosotros mismos y en una experiencia y un encuentro con Dios.
En el Evangelio de hoy, (Juan 1:29-34), Juan el Bautista está mirando más allá de si mismo. Nuestros ojos nunca se encontrarán con los suyos; Juan está mirando en los ojos del Señor y el observa a Jesús que se le acerca. En este respecto, Juan es un hombre excepcionalmente humilde. El sabe y admite públicamente que él propiamente no es el Mesías, el Prometido. En cambio, él proclama que Jesús es el “Cordero de Dios”, - ambos Pastor y oveja—Quien está siendo esperado por el pueblo judío, añorado
y por el cual han estado rezando por siglos. Más allá, Juan nos dice que, honestamente, él no reconocía a Jesús por si mismo, sino que él tuvo que ser entrenado para ser informado. Su fe, como la nuestra, fue un proceso de aprendizaje, entendido sobre el tiempo—en este caso, en el curso de varios días. En el caso nuestro, durante el curso de nuestras vidas.
“Conócete a ti mismo”, se nos enseña. Nuestra cultura, mayormente nos insiste a explorar y a descubrir nuestros regalos, nuestros talentos y nuestras posibilidades, “Sí lo mejor que puedas ser”, se nos recomienda. Y todo es por nuestro bien. Pero esto no es todo, no es la verdad. Nuestra tradición espiritual y nuestra vida de fe se llena por pasos. Se nos pide a ver más allá de nosotros mismos—a explorar y descubrir a través de las Escrituras, de las plegarias, de los Sacramentos y sirviendo a otros— quien es Dios. El mandato de “Conócete a ti mismo” de Sócrates, el filósofo griego, es más profundo y más rico en las Escrituras. Y éste se hace más completo en nuestro encuentro con Dios a través de Jesucristo. “Paren y reconozcan que soy Dios” nos motiva el salmista, (Salmo 46).
El ejemplo de Juan nos muestra la importancia de la humildad— de ser realmente honesto sobre lo que somos y sobre lo que no somos. Desde esta humildad, somos llevados a un conocimiento más profundo de nuestra identidad propia como hijos de Dios. Nuestro status, riqueza, apariencia, ventajas materiales—hasta
nuestra personalidad—se pierde en el espacio. ¡Gracias a Dios que no somos dioses! Ahora, nosotros podemos descansar en nosotros mismos—siendo amados realmente por lo que somos realmente. “Este es el Cordero de Dios.”

Dios les bendiga, Padre Chuck
Querida Familia Parroquial,
Este año, después de una de las Misas de Navidad, una niña
pequeña de alrededor de seis años de edad, vino corriendo
hacia mi: “Oiga”, me dijo, “yo me acuerdo de usted” “usted
es el que me bautizó” ¿Qué yo?, le dije, “¿Así que te acuerdas
de tu bautismo?” Ella asintió gustosamente. “¡Qué suerte
la tuya”!, le dije. Y así lo creía. “La mayoría de nosotros éramos
bebés bien pequeños cuando nos bautizaron”.
“Incluyéndome yo.” “Yo no recuerdo nada.”
Este fin de semana nuestra familia parroquial se une a nuestra
familia de fe Cristiana al conmemorar y celebrar el Bautismo
del Señor. En el Evangelio de hoy de Mateo (3:13-17),
Jesús pide ser bautizado por las manos de Juan el Bautista.
En este momento sagrado, el cielo se abre, literalmente y en
la presencia del Padre y del Espíritu, la identidad de Jesús se
nos revela: “Este es mi Hijo, el Amado, éste es mi Elegido.”
Durante tres de nuestras liturgias nosotros celebramos los
bautismos de varios bebés, y niños—una forma maravillosa
para aquellos de nosotros que “no recordamos nada”, podamos
recordar y reclamar el momento de nuestro propio bautismo
en y a través de Cristo Jesús—el momento en el cual
nuestra identidad verdadera como hijos e hijas del Señor es
revelada a nosotros y a nuestra comunidad.
Este fin de semana sirve también como la culminación de la
estación tan corta de Navidad y en forma significativa también
como el heraldo de la Cuaresma y de la Pascua de Resurrección.
El mismo nos da la oportunidad de considerar en
una forma real y conciente, la importancia de las promesas
bautismales, las cuales para la mayoría de nosotros, fueron
recitadas por nuestros padrinos en nuestro nombre:
Celebrante: ¿Rechazas a Satanás?
Respuesta: Si, lo rechazo.
Celebrante: ¿Y todas sus obras?
Respuesta: Si, las rechazo.
Celebrante: ¿Crees en Dios, Padre Todopoderoso? Creador
del cielo y de la tierra?
Respuesta: Si creo.
Celebrante: ¿Crees en Cristo Jesús, Su Hijo Unico, nuestro
Señor, Que nació de la Virgen María, fue crucificado, murió
y fue enterrado, resucitó de entre los muertos, y está sentado
a la derecha del Padre?
Respuesta: Si creo.
Celebrante: Crees en el Espíritu Santo, la santa Iglesia Católica,
la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la
resurrección del Cuerpo y la vida perdurable?
Respuesta: Si creo.
La renovación de estas promesas es una forma de hacer un
compromiso de nuestras vidas a Dios. Esta es la decisión más
importante que un ser humano puede hacer. Nosotros estamos
llamados a dar nuestra vida al Señor a decidir darle la
vida a El y no a nosotros mismos (2 Corintios 5:15). También
a responder a Su Amor total con nuestro amor.
En una nota diferente , muchas gracias a todos los que contribuyeron
tan generosamente en su tiempo, su talento y su
tesoro para hacer de las celebraciones de Adviento, de Nuestra
Señora de Guadalupe y de Navidad unas tan maravillosas.
El año pasado me resultó problemático tratar de mencionar
los nombres de todos los envueltos en los servicios, inadvertidamente,
dejé de mencionar algunos. Por eso, este año iré
a la segura. ¡Gracias a todos! ¡Gracias mil! ¡Dios les bendiga!
Padre Chuck
Querida Familia Parroquial, ¡Paz y Todo Bien! ¡Paz en la tierra a toda la gente de buena voluntad!
A nombre de todos los frailes Franciscanos de esta Misión de
San Luis Rey, del personal increíblemente trabajador y dedicado
de nuestra parroquia, de nuestra escuela parroquial
(Montessori) y de los programas de educación religiosa y en
nombre de todos los miembros de nuestra familia parroquial
que dedican constantemente su tiempo, sus talentos y su
tesoro a nuestra comunidad a través de un sin número de
proyectos y de ministerios—nosotros les deseamos a todos y
a cada uno de ustedes una Estación llena de la Paz, de las
Bendiciones, del Gozo y de la Esperanza de Cristo.
Pensando sobre la Navidad este año, recuerdo una experiencia
que tuve asistiendo a una Misa de Navidad para los niños
en Ohio hace un número años. El Obispo de la Diócesis donde
yo estaba visitando, había invitado niños de toda el área
cercana a asistir a la Misa. La atmósfera en la catedral era
caótica maravillosamente, como ustedes pueden imaginarse,
con todo el mundo, desde niños pequeños hasta adolescentes,
repleto de gente burbujeando de entusiasmo. La
liturgia estuvo bien—muy bien. Y al final, el obispo exaltado
con entusiasmo y emoción comentó en voz alta: “¡Les digo
que Navidad es un día de fiesta tan maravilloso que deberíamos
celebrarlo todos los años!—Bueno… quiero decir, cada
día!” Demasiado tarde, el gato salió de la bolsa. La congregación
se reía. Y el solamente se encogió de los hombros, muy
naturalmente. ¡Ustedes saben lo que quiero decir!
La buena intención del Obispo fue bien entendida, claro
está. La Navidad es una fiesta tan maravillosa que nosotros
debíamos celebrarla cada día. Todos nosotros estamos de
acuerdo con lo ideal pero muchas personas tienen problemas
celebrando la Navidad hasta por un solo día, no se diga,
cada persona. Toda esta promoción con anuncios excesivos,
todo este ambiente de grandes expectativas para un período
único de 24 horas durante el cual todo el mundo está supuesto
a experimentar la perfección de gozo y de paz en el
momento justo. Claro está que la expectativa a lo esperado
es imposible de lograrse.
Esto no disminuye ni empaña el idea, nuestro ideal como
Cristianos—ni un poco. Fuera de la promoción con bombos y
platillos de los medios de publicidad, nosotros estamos en y
a través de las Navidades—a entrar más profundamente en
el misterio increíble de la Encarnación. Un misterio que no
puede ser limitado a un solo día pero que necesariamente se
extiende hacia afuera, permeándose y colándose a través de
cada momento de nuestra existencia en gracia. Cristo, nuestro
Emanuel—nuestro “Dios con nosotros” está realmente
con nosotros. Y siempre estará.
Las fiestas de la Iglesia durante estos días maravillosos y
“santos” nos llaman a tener una conciencia profunda de la
Presencia amorosa que nos sostiene: el nacimiento de Jesús
en Belén, el conmemorar los primeros mártires de la fe Cristiana
(Esteban, los Santos Inocentes), la celebración de la
Sagrada Familia, la Solemnidad de María, la Madre de Dios—
y culminando con la conmemoración del Bautismo del Señor.
El Cristo Encarnado es indudablemente la Razón para la
Estación—este y cada día y cada estación de nuestras
vidas.

¡Feliz Navidad!
Padre Chuck
Nosotros tenemos un ejemplo claro de esto en las lecturas de este fin semana. En la lectura primera de Isaías (7:10-14) el profeta se acerca al Rey Ahaz para reafirmarle el poder salvador de Dios al monarca preparándose para la batalla. Para demostrarle su punto de vista el se atreve a sugerirle a Ahaz que le pida cualquier cosa a Dios—¡cualquier cosa! Pero el rey se abstiene del reto, casi sin desear imaginarse cualquier posibilidad nueva en su vida.
Isaías responde con una revelación de sorpresa espeluznante
de la promesa de Dios sobre un Mesías—algo tan extraodinario
que el rey nunca había considerado ni por un momento.
En una experiencia algo paralela, José cuando aún estaba
comprometido con María, recibe la noticia (increíble) que ella estaba en cinta antes de ellos estar casados. El sabe que él no es el padre del bebé. El sabe también que María es una mujer honesta y virtuosa. ¿Qué puede él hacer? Dios envía un ángel (la palabra significa ‘mensaje’) a José en un sueño para darle la noticia que es aún más increíble, inconcebible aún: que María ha concebido con el poder del Espíritu Santo.
Contrario al Rey Ahaz, la figura en la narración de Isaías, José
confía y cree en Dios. El no le pone límite al poder, a la presencia
y al amor de Dios. Por el contrario, acepta la Buena
Nueva que le han dado a él, no importa lo inesperado y lo
poco usual de las circunstancias.
Como todo ser humano, a todos nos gusta saber nuestra
posición en todas las cosas. Nos gusta tener control sobre
nuestra realidad: “Hazte cargo de tu vida,” así se nos dice.
Pero ese control es finalmente ilusorio; nosotros, definitivamente,
no estamos en control de un sinnúmero de cosas.
Cualquier cosa puede sucederle a cualquiera, en cualquier
momento. La vida, parece, que puede darnos algunas sorpresas—
y no siempre agradables. Pero como gente de fe,
nosotros estamos llamados a confiar en la presencia, el
amor, la misericordia y el cuidado paciente de Dios. Esto
requiere estar abierto fundamentalmente a una realidad
espiritual primaria: que Dios está a cargo, nosotros no. Claro
que ésto no nos aleja de la responsabilidad de realizar nuestras
responsabilidades. Todo lo contrario. Pero esto nos da la
confianza al saber que no importa las sorpresas que encontremos,
Dios está siempre con nosotros.
Como parte final de nuestra preparación espiritual para la Navidad, estamos siendo llamados esta vez, irónicamente,
para prepararnos a ser sorprendidos por la llegada de Jesús:
la llegada de Cristo de Belén y en la historia humana; el Cristo
que está por llegar al fin de los tiempos. Ese es el Cristo
que desea hacer una “llegada de sorpresa” a nuestros corazones
y a nuestras vidas. Aquí mismo y ahora mismo.
En una nota separada, muchas gracias a todos los que hicieron
nuestra preparación especial de Adviento. En forma especial,
yo deseo reconocer los regalos, los talentos y la generosidad
tremenda de todos los que estuvieron envueltos enel arte y el ambiente del Centro Serra, en la Iglesia de la MisiónVieja y en la Capilla Parroquial--especialmente nuestras“tres Marías”: Linda Causee, Mercedes Casey y Phyllis Magee… muchas gracias también, a todos los que trabajaron tanarduamente para hacer nuestra celebración de la fiesta deNuestra Señora de Guadalupe una experiencia hermosa ypoderosa—especialmente los miembros de nuestro ComitéHispano, todos nuestros ministros por su liderato y su dedicación.¡ Muchísimas Gracias!
Dios los bendiga, Padre Chuck
Hoy la Iglesia marca el punto medio de la estación de Adviento con un momento de descanso y de reflexión. Tradicionalmente,
este es conocido como domingo “Gaudete” - de la palabra en latín que significa “Regocijarse.” El sacerdote que preside está usando vestiduras de color rosado (pero no espejuelos de color rosa) y nosotros encendemos la única vela rosa de la Corona de Adviento para destacar el significado especial de esta fecha. en cierta forma, esta es la mitad de la demostración: un tiempo para detenernos, de
hacer una evaluación sobre cómo estamos preparándonos
espiritualmente y de empezar de nuevo en el caso de que la
primera parte de la estación haya sido un desastre. No hay
una razón en absoluto para estar descorazonado; el Señor
está con nosotros.
En el Evangelio de hoy de Mateo (11:2-11) Jesús recibe la noticia de que su primo Juan el Bautista está preso esperando una suerte incierta. Juan está ansioso, temeroso, inseguro y dudando: ¿Es Jesús El Prometido o no? Si no, el ministerio de Juan ha sido en vano y su sufrimiento no tiene significado alguno. Jesús le envía palabras de afirmación a Juan a través de los seguidores de Juan, refiriéndose al Bautista a uno que “es más que un profeta.” ¡Mucho más! Jesús valora la fe y la dedicación de Juan y le da fortaleza para continuar.
Jesús hace lo mismo con nosotros. El se comunica con nosotros a través de las personas que tocan nuestras vidas— para dejarnos saber cuando estamos haciendo lo correcto. Como seres humanos, nosotros estamos expuestos a frustración y a estar descorazonados. En estos momentos, estamos viviendo en tiempos difíciles: la economía está en un estado terrible; el desempleo está bien alto; más y más familias están perdiendo sus casas por falta de pago. Mucha gente buena tiene la tentación de medicinarse a través de
un número de adictivos y finalmente, en comportamientos
destructivos. Y aún, algunos de nosotros, especialmente durante la época festiva, experimentan soledad y depresión a menudo, agudizándose por enfermedad, edad, aislamiento y temor.
Por cualquier prisión que nosotros podamos sentir quehemos estado viviendo en algún momento, el Señor nos envía Su Palabra para liberarnos: para darnos fe renovada y para fortalecernos en nuestra fe. El hace ésto a través de las Escrituras, de la oración y de la Eucaristía, pero también a través del ministerio invaluable de la “presencia” que nosotros nos ofrecemos unos a otros. Aquí en nuestra parroquia, la presencia se muestra en formas muy concretas: a través de la amistad que la gente ha formado y mucho más formal, a través del trabajo tan importante de nuestra oficina de
Asuntos Sociales dirigido por Carmen Parra y su grupo de
voluntarios como también a través de los esfuerzos de los
Caballeros de Colón y otros grupos orientados a dar ayuda,
incluyendo los ujieres y otros miembros de hospitalidad...
Y no olvidemos el retiro parroquial tan exitoso ofrecido por Padre Larry la semana pasada (inglés) y los padres Luis, Andrés y este servidor (ofrecieron en español). Muchas gracias a todos por ser testigos importantes.
Jesús también nos alcanza a través de María, su propia Madre y madre nuestra. Durante esta semana pasada hemos celebrado sus fiestas mayores en honor de la Santísima Virgen: La Inmaculada Concepción y Nuestra Señora de Guadalupe. Bajo los dos titulares, María es la patrona especial de los Estados Unidos y como informó el Santo Padre Juan Pablo II, “de toda las Américas.” Nosotros nos regocijamos en su protección y en su amor y en su sabiduría espiritual y muy especialmente, a través de su testimonio fiel.
Finalmente, a nombre de la comunidad Franciscana en su
totalidad aquí en San Luis Rey (Padres Larry, David, Adrian, Luis, Andrés y este servidor; el Hermano Moe como también los miembros “convenant” (Kay y Marie) yo deseo expresarles nuestro agradecimiento y apreciación por su demostración tremenda de amistad, de apoyo y de amor al nosotros estar de luto por el fallecimiento de nuestro hermano Kelly Cullen. Ustedes vinieron a visitarnos cuando estábamos presos en nuestro sufrimiento. Y ustedes nos trajeron el consuelo y la esperanza de Cristo. Gracias y…
Dios los bendiga,
Padre Chuck
Estimados Miembros de la Familia Parroquial, ¡Paz y Todo Bien!
¡No puedo saber cómo ustedes se sienten pero me imagino, especialmente este año, que todo está sucediendo demasiado rápido! Déjame pensar, ¿acaso no celebramos el Día de Acción de Gracias la semana pasada? Pero ya de nuevo, estamos envueltos en la segunda semana de Adviento. La Navidad está por llegar solo a tres semanas. ¿Qué pasa?
Nuestra reacción inicial es de pánico. ¡Avanza, no te quedes parado, haz algo! Sin embargo, nuestra tradición espiritual es contraria a nuestra intuición sobre esta noción. Ella nos
dice: cuando todas las cosas y todo el mundo, está fuera de control, haz todo lo opuesto: ¡No hagas nada--detente!
Esto puede explicar por qué en el Evangelio de Mateo (2:1-12), encontramos la figura de Juan el Bautista no en las cercanías del Templo de Jerusalén sino más bien, en el desierto de Judea. Alejados de todo el ruido, de la distracción y de la confusión de la vida diaria, tanto Juan como nosotros tenemos la oportunidad de escuchar más claramente, más acertadamente, la voz de Dios en nuestros corazones y en nuestras vidas.
¿Siendo así, cómo podremos nosotros avanzar y aquietarnos en medio de la prisa perenne y de la distracción constante de la estación? Tesoro Individualmente, nosotros podemos comprometernos a pasar un tiempo valioso “en el desierto” con el Señor: más tiempo tranquilo solos en meditación, oración o reflexión sobre las Escrituras.
Yendo y viviendo con el Señor, dando un espacio y balanceando nuestros compromisos sociales y nuestras actividades (asistiendo a fiestas, pero nada en exceso)… Participando en algunos de nuestros Retiros Parroquiales: Padre Larry Dolan, ofm, estará predicando en todas las Misas de inglés este fin de semana y también ofreciendo sesiones de retiro el 6, 7 y 8 de diciembre en la Capilla Parroquial de 7 pm a 9 pm. Para la comunidad de habla hispana, los Padres Luis, Andrés y este servidor ofreceremos sesiones de retiro el 9, 10 y 11 de diciembre, también en la Capilla Parroquial de 7 pm a 9 pm.
Dos días de fiesta en honor a María, la Madre de Dios, ambos esta semana, hacen a nuestra estación de Adviento más conmovedora. El miércoles 8 de diciembre nosotros celebramos la Solemnidad de la Inmaculada Concepción y este domingo que viene, nosotros destacaremos la fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe. Dos títulos pero una persona—María, la Madre de Jesús y también nuestra madre espiritual. En estos dos instantes, María es la personificación literal de las esperanzas, de los sueños y de lo esperado en esta estación y en nuestros corazones.
Por eso, aprovechamos estas oportunidades espirituales: oración personal, adoración en comunidad y tiempo para retiro, y la celebración a María (que espera al Señor junto con nosotros) para crecer en la esperanza y en la promesa de esta estación hermosa de Adviento.
Padre Chuck
Un sinnúmero de feligreses han preguntado sobre el Padre Raúl Alejos. Como pueden recordar, el diciembre pasado, el Padre Raúl dejó su trabajo aquí en la Parroquia Misión San Luís Rey. En ese momento, él pidió ayuda a sus hermanos franciscanos y reportó que estaba sufriendo de la enfermedad de alcoholismo. Después de haber dejado la Parroquia, el Padre Raúl fue enviado a Portland, Oregón para una evaluación sicológica completa. Además, fue sometido a evaluaciones sicológicas y tratamiento en una clínica especial de rehabilitación para el personal clero en Pennsylvania.
Contra la recomendación de sus superiores y directores del programa, el Padre Raúl dejó el programa sin haberlo completado y regreso a México. En septiembre de este año, el Padre Raúl recibió noticia de que él estaba siendo despedido de la orden Franciscana “por razones graves”. El ya no es un fraile Franciscano. A él se le ha prohibido funcionar en cualquier aspecto como sacerdote en la Diócesis de San Diego y en otras Diócesis en los Estados
Unidos. Ya se les ha hecho saber a los obispos de México sobre el estatus del padre Raúl y solo sí, o hasta que, él obtenga permiso de un obispo, él no puede funcionar en ningún aspecto como sacerdote.
Si tienen alguna pregunta o preocupación sobre este asunto, por favor contacten al Párroco Padre Chuck directamente.




